6/10/17


Qué pena da cuando uno cuenta con la mejor materia prima, pero el resultado final está muy por debajo de las expectativas. Y mucho me temo que eso es lo que ocurre con "Wonderstruck".

A priori, la película lo tenia todo para convertirse en uno de los grandes títulos del año. Su director es el reputado Todd Haynes, recién salido de su excelente "Carol". Su protagonista es la siempre grandiosa Julianne Moore, y por si fuera poco la peli se basa en un libro de Brian Selznick, autor de la novela en la que se basó la maravillosa "La invención de Hugo" (sin duda el mejor Scorsese en el último cuarto de siglo).

Pero el problema es que, si por separado todos esos nombres son garantías de calidad, juntos la mezcla ha terminado siendo de lo más descafeinada. Quizás porque la tortilla de patatas y el helado de chocolate son deliciosos, pero juntos en el mismo plato posiblemente sabrían bastante mal.


En este sentido me temo que la nota discordante en la ecuación es Todd Haynes, que parece como pez fuera del agua haciendo frente a una historia que necesita de un tipo de sensibilidad que no casa del todo con la del director. Dicho de otro modo, su elección para esta historia tierna y emotiva, demasiado "familiar" es un error tan grande como lo sería poner a Woody Allen al frente de una entrega de la saga "Transformers". La carrera de Haynes ("Lejos del cielo", "Velvet Goldmine", la citada "Carol"...) deja claro que a él lo que le van son los melodramas adultos, sobre todo los que tienen conflicto sexuales de por medio.

Y es que la novela de Selznick, en realidad, no se aleja mucho en cuanto a tono a lo que ya contaba en "Hugo", es decir, la importancia de la familia, un leve misterio que nos ofrece la clave sobre el comportamiento de sus protagonistas, la importancia de los sueños... Incluso hay de nuevo referencias al mundo del cine (no tan profundas como toda la trama de Meliés en el citado film, pero sí que tiene su importancia).


En esta ocasión tenemos dos historias a priori independientes, que se van alternando en pantalla. Una sucede en 1927 y sigue a una chica que se escapa de casa para buscar a su madre, estrella de cine, y la otra tiene como protagonista a un niño sordo en la década de los 70 que sale en busca de su padre. Los dos se meten en algún que otro lío, pero tampoco nada del otro jueves, y al final te das cuenta de que su búsqueda carece de sentido del drama. Algo que tampoco es que abundara en "Hugo" (ay, qué malas son las comparaciones), pero al menos allí te sentías envuelto por un sentimiento de magia y fantasía que te llevaba a no despegar los ojos de la pantalla. Aquí, a ratos, admito que me costó lograr que no se me cerraran los párpados.

Porque Todd Haynes, aunque se esfuerza, no tiene la maestría de Scorsese rodando. Aquí lo fía todo al recurso de alternar el blanco y negro (en la historia de los años 20) con el color, y hacer que las imágenes y la música cobren mucha importancia (como en "The Artist", pero sin gracia). De mdo que cuando la apuesta falla al no ser suficiente, todo se viene abajo. Mención aparte merece el modo en que pasa de una historia a la otra, sin ningún tipo de sentido, estructura o el más mínimo ritmo. Está claro que la cinta no va a ganar el Oscar al mejor montaje.


Cuando juegas con un material delicado, que se sustenta más en intentar llegar al corazón del espectador que en contar una historia compacta, corres el riesgo de que el castillo de naipes se derrumbe ante tus ojos. Y me temo que eso es lo que sucede en "Wonderstruck". Incapaz de sacar a su niño interior (supongo que porque sencillamente no lo tiene), la película de Haynes se convierte en un "quiero y no puedo" en el que ni siquiera la maestría de Julianne Moore (en un papel secundario, tampoco vayan a creerse) logra conferir demasiado interés a una película que, a falta de alma, se desinfla a medio camino.

Como digo (y obviamente es una opinión personal) probablemente el error haya sido dejar este material en manos del director equivocado. Spielberg, con esto, habría sacado petróleo (bueno, Spielberg sacaría petróleo hasta de las páginas amarillas, pero esa es otra historia). El pobre Todd Haynes sin embargo parece empeñado en intentar hacer ver a todo el mundo que él también puede contar un tipo de historia diferente...cuando lo cierto es que no puede. Lo que tampoco es nada grave porque, como digo, en su campo es un auténtico maestro.


Sólo que este no es su campo, ésta no es mi película y "Wonderstruck" promete un museo de las maravillas que al final, en vez de fascinante, resulta tedioso. Una pena.




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