23/10/15


Desde que en 2009 Paramount se embolsó casi doscientos millones de dólares a nivel mundial por distribuir “Paranormal Activity” cuando sólo costó quince, ya sabíamos que teníamos una saga en ciernes, y así ha sido. Con la cinta que nos ocupa hoy, “Dimensión Fantasma”, llegamos a la sexta entrega y a buen seguro que no será la última, porque aunque el presupuesto no se ha hecho público – creo que será más elevado que esos quince millones por todos los efectos que tiene – fijo que le sacan una rentabilidad del copón.

  
Vamos a entrar en faena. “Paranormal Activity: Dimensión Fantasma” está ambientada en el año 2013 y está protagonizada por la familia Fleege, que llega a la casa donde se desarrollaron los acontecimientos de la tercera entrega (me gusta que aprovechen la mitología creada) y todo parece normal hasta que encuentran una videocámara vintage y customizada para poder ver espectros y demás.

Durando 93 minutos como dura, no tarda en ir al grano y desde el primer momento la sensación de mal rollo es totalmente palpable, además de que muchos sustos a la antigua usanza (como muebles que se caen, luces que parpadean y sonidos chungos) están presentes casi todo el rato. Aparte, claro, de lo que va captando la cámara desde que la película se agarra a la visión found footage, otro clásico de la saga.


Nuevamente será una niña, Leyla, la que conducirá la trama al ser ella la que hable con un tal Toby, el demonio que dará por saco a la familia. Ya he mencionado antes que tengo la sensación de que el presupuesto ha sido mayor pues ahora las formas espectrales están mucho más elaboradas, son mucho más terroríficas y hay más fuego, rayos y viscosidades que nunca.


La película se ha estrenado en 3D y es bastante recomendable verla en este formato porque creo que es una de las veces que mejor se ha aprovechado, y aunque peca de lo de siempre (es un 3D simplón que se limita a “tirar cosas a la cara del espectador”), en este tipo de producciones da bastante juego, lo que acompañado de una deficiente iluminación (hecho a posta para ambientar… y para ahorrar) y una banda sonora inquietante consigue un buen número de sustos facilones con los que descargar algo de adrenalina. Además esta película es para lo que es, pasar un buen rato o mal rato según se mire y ya está, por lo que se le pueden perdonar todos esos agujeros de guión y fallos de racord que tiene.

Por lo tanto considero recomendable ir a ver al cine – o esperar a que salga a la venta y verla con la luz apagada – la ópera prima de Gregory Plotkin en la dirección, pues su primera aventura se ha saldado con éxito, aunque es cierto que ya tenía una más que dilatada carrera en otros apartados técnicos.


Por último comentar lo bien que se curró Paramount la premiere en Kinépolis, con multitud de chicas disfrazadas de niñas poseídas que iban metiéndose entre el público y que resultaban bastante perturbadoras.




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