23/10/15


Publicamos esta crítica tras el paso de la película por el Festival de San Sebastián, pero nos parece oportuno rescatarla (con una pequeña edición) dado que ahora se estrena ya en salas comerciales.

Tras su paso por San Sebastián por fin se estrena en toda España "Black Mass", la excelente nueva película de Johnny Depp. Aunque resulta injusto presentarla de este modo, ya que no sólo es una cinta coral, sino que además Depp, si bien hace su mejor trabajo en años (lo que, siendo sinceros, tampoco era tan díficil) no es ni de lejos lo mejor de la función.

Pero vayamos por partes. En primer lugar hay que decir que "Black Mass" está basada en una historia real, y es la perturbadora relación de uno de los mayores criminales de la historia de Boston con el FBI, con quien colaboró para lograr desarticular a la mafia italiana que operaba en su ciudad.

Aunque lo de "colaborar" hay que ponerlo así, entrecomillado, porque como queda claro en la película, Whitey Bulger (el violento asesino al que da vida Johnny Depp) en realidad nunca puso demasiado interés en ayudar a las autoridades. Como él mismo dice en un determinado momento del film, "se trató sólo de un acuerdo que beneficiaba a ambas partes". En especial a él, que gracias a su chivatazo consiguió que su propio imperio criminal se fortaleciera de un modo que nunca llegó a imaginar.


Ambientada en la década de los 70, "Black Mass" es un intenso thriller lleno de personajes complejos, amorales, que demuestra una vez más que los pactos con el diablo nunca acaban bien. A ratos me recordó a "American gangter" (por su excelente y cuidada ambientación y su reparto de primera categoría), pero allá donde la cinta de Ridley Scott terminaba siendo un enfrentamiento entre el bien y el mal (por más que pudiéramos simpatizar algo con Denzel), aquí nunca abandonamos un territorio gris en el que es fácil entender a todos los personajes y a la vez imposible justificar sus actos.

Dirigida por Scott Cooper (en una progresión ascendente, tras las interesantes "Corazón rebelde" y "Out of the furnace"), es un drama de factura impecable pero algo frío, lo que hace que, si bien el resultado es de lo más recomendable, tampoco entre en la categoría de obra maestra. Supongo que a ello contribuye la proliferación de protagonistas (la historia se cuenta desde múltiples puntos de vista) y el hecho de que, al ser una historia que se desarrolla a lo largo de casi una década, al final todo quede reducido a momentos puntuales, a anécdotas aisladas que, juntas, intentan darnos el contexto para entender el trasfondo de la historia.


Aún así la película cuenta con grandes momentos que permiten a sus intérpretes lucirse, tanto si salen mucho tiempo en pantalla como si apenas cuentan con un par de escenas (que peor suerte tuvo Sienna Miller, cuyo personaje se quedó en la sala de montaje). Siempre resulta gratificante ver a Kevin Bacon, en este caso como un jefazo del FBI que acepta la ayuda del criminal con reticencias. O a Dakote Johnson, que estupideces de Grey aparte, parece que poco a poco va encontrando su lugar en Hollywood. Por no hablar del omnipresente Benedict Cumberbatch, excelente como siempre, haciendo aquí las veces de senador...y hermano del protagonista, al que se siente muy unido.

También, como les decía, es meritorio el trabajo de Johnny Depp, que abandona sus manierismos habituales y no tiene reparos en dar vida a un personaje detestable sin posibilidad de redención. El problema, para qué negarlo, es su maquillaje. Excelente, desde luego, y necesario para que el parecido con el gangster al que interpreta sea mayor. Pero viéndolo en pantalla, calvo y con sus lentillas de colores, da la sensación de que es sólo una muestra más de lo mucho que le gustan los disfraces al actor, una característica que a estas alturas ya resulta imposible no tomarse a broma.

Pero si hay un auténtico triunfador en "Black Mass" es su coprotagonista, Joel Edgerton, que da vida al agente del FBI que propone el trato, y que al crecer en el mismo barrio que Bulger tenía con él una relación demasiado amistosa.


Edgerton, sin necesidad de maquillaje, consigue componer el personaje más ambiguo y con más matices de la historia, quizás el más difícil de desentrañar. Resulta difícil saber si sólo era un buen agente de la ley al que las cosas se le escaparon de las manos, o un aprendiz de gangster que creyó que podía jugar a ser un policía. En un personaje similar al de Bradley Cooper en "La gran estafa americana" (ya ven, yo sigo con las referencias que se me venían a la cabeza mientras veía la película), el actor ofrece una actuación muy superior, convirtiéndole en el alma de la película. Sin lugar a dudas es alguien a tener en cuenta (en un gran año para él; esperen a ver "The gift", su debut como director y una de las mejores películas del 2015).

"Black Mass" se compone, como digo, de estampas, de pequeñas anécdotas que conforman una historia interesante, pero que termina sonándonos a cosas que ya hemos visto. No obstante hay escenas impresionantes, como la cena en casa del policía o la salida del personaje de Juno Temple de la cárcel que nos indican que estamos ante un título al que debemos prestar atención. Yo, particularmente, la disfruté mucho.




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