3/11/17


Penúltima jornada y para mí la más importante de todas, llena de PELICULONES. En plural (bueno, dos, pero menudas dos joyas).

Curiosamente no meto dentro de esa categoría a "Jupiter's Moon", que a la postre resultó vencedora como mejor película de Sitges 2018. Sinceramente no lo habría dicho ni en un millón de años (y a tenor de las reacciones de los presentes, creo que buena parte de los periodistas tampoco comparten el criterio del jurado).


Esta película de tipo con poderes mezclada con drama social sobre refugiados en los países del este no está exenta de virtudes, pero al final, en mi opinión, le falta foco para convertirse en una gran película. Es demasiado fantasiosa para tomársela en serio y demasiado seria como para disfrutarla como producto del género fantástico. Al final se queda en tierra de nadie, de manera que tanto los elementos del cine syfy como su estética realista, por separado, terminan sacando de la película al espectador (al menos a mí), que no sabe con qué parte quedarse.

La mezcla de géneros es siempre terreno pantanoso. A veces funciona ("Colossal", que mezclaba monstruos gigantes con un drama intimista sobre la violencia de género pero la cosa funcionaba perfectamente) y a veces, como en el caso de "Jupiter's Moon", no lo hace. Por lo menos en la peli sale la maravillosa Monika Balsai, la protagonista de esa obra maestra que es "Liza the fox-fairy".


Tampoco es especialmente brillante "Happy death day", esa comedia de terror sobre una chica que revive una y otra el día de su asesinato tratando de descubrir quién es el culpable. Esta versión de "Atrapado en el tiempo" (hablando de obras maestras) pero en clave de slasher es simpática, pero poco más.

La trama es eso de lo que hablamos a veces, una buena idea que luego resulta que no tiene tanto recorrido como uno pensaba al principio, y las supuestas escenas divertidas de la película en realidad no lo son tanto. Y claro, si partimos de una premisa no tan original, la trama detectivesca es de andar por casa y sus chistes son de segundo de primaria...pues no hace daño, no es terrible, pero tampoco pasará a la historia. Ah, y escribe Scott Lobdell, el guionista de comics. Quienes hayan leído sus trabajos (a excepción de "Generación X") entenderán por qué tampoco había que pedirle peras al olmo.


Pero en la tercera película del día todo mejora. Hasta límites insospechados. Porque llega "Brisgby Bear". No sólo la mejor película de Sitges, sino también del año. Dudo que en lo que resta de 2017 vea algo que me conmueva más. Es posible que pasen años hasta que dé con una película tan redonda.

Por cosas como estas adoro Sitges. A ver, adoro Sitges por muchos motivos, pero me refiero a que siempre logra sorprenderte con una cinta que se presenta sin hacer ruido, sin hype, apenas sin información, que parece sólo una más de la lista, y de repente se convierte en algo maravilloso. Me pasó con  "The invitation" (que la vi de casualidad), me pasó con "Pet" (que no me llamaba la atención, ni en el Frighfest ni en Sitges, y luego ¡la Virgen!), me pasó con "Summer Camp" (pereza, pereza...hasta que salí de la sala convertido en su fan número uno) y me ha pasado con esta película, obra de un guionista del Saturday Night Live, y se nota.


No quiero contar mucho sobre "Brigsby Bear", pero sí es necesario hacer mención a algo que puede parecer un spoiler, aunque sucede en los cinco primeros minutos de película (yo de todos modos lo aviso por si quieres saltarse este párrafo y el siguiente). La película narra la historia de un joven que vive con sus padres en casa, en un futuro postapocalíptico que impide la vida en el exterior...sólo que todo es mentira. En realidad sus progenitores (genial Mark Hammill) no son tales sino que le secuestraron de pequeño y todo lo que le han contado es mentira.

El chico vuelve entonces con su familia, pero le costará adaptarse a su nueva vida. No porque sea tonto, en absoluto (para entendernos no es un "Forrest Gump"·), pero ya tiene que ser jodido habituarse a un mundo completamente distinto al que uno ha conocido, descubriendo que todo lo que creías saber (no sobre tu familia solo, sino porque la vida en sí) es mentira. Así que la película sigue las andanzas de este desorientado chico por encontrar su camino, en el que tendrá una gran importancia el show del Oso Brigsby con el que creció.

La película es perfecta, tal cual. Es divertida sin ser estúpida. Es dramática sin cargar las tintas. Y tiene corazón. Mucho corazón. Sus personajes son enternecedores y te hacen sonreír y recuperar, aunque sea momentáneamente, la fe en el ser humano.


En comparación, "Jojo's Bizarre Adventures", la adaptación del manga filmada por Takashi Miike (segunda peli en Sitges, segundo manga. Hecho de menos sus primeras y arriesgadas películas, para qué negarlo) es bastante inferior. A decir verdad gran parte de la gracia es que la película se rodó en Sitges, con lo que muchas de sus localizaciones son fácilmente reconocibles...aunque con letreros japoneses sustituyendo a los catalanes, eso sí.

Esa nota simpática (el "Japón sitgeniano") y el cariño que siento por Miike son lo que me impide hacer sangre de una película que, sin ser mala, sí que resulta bastante aburrida y desde luego muy inferior a "Blade of the inmortal". No he leído el manga sobre esta familia con poderes que se enfrenta a amenazas de todo tipo, pero confío en que sea un poco mejor que su adaptación a la gran pantalla.


Lo bueno es que terminamos la jornada con un magnífico sabor de boca gracias a "How to talk to girls at parties", la fantástica adaptación del relato corto de Neil Gaiman, productor de la película y a quien se hace un divertido guiño.

A ver, por mucho John Cameron Mitchell ("Hedwinf and the angry inch") que estuviera detrás de las cámaras y por mucha Elle Fanning que la protagonizara, la cosa, visto su trailer, tenía una pinta espantosa. Sobre todo porque adoro ese relato corto, es uno de mis favoritos de todos los tiempos, y lo que prometía el avance promocional se parecía como un huevo a una castaña. Aparte de que el relato es genial pero se me hacía difícil entender cómo podía dar como para todo un largometraje.

Y entonces ves la peli y flipas. Porque la primera mitad es una adaptación fidedigna, maravillosa, con un gusto exquisito, del relato. Y la segunda mitad es realidad es como una expansión del mismo que no sólo no desentona sino que hace que todo sea más redondo. Acostumbrado a trailers que me prometen algo mejor de lo que luego es la película, en este caso creo que habría que despedir al tipo que perpetró (esa es la palabra) el avance.


De modo que esta historia con tintes punks sobre un chico que conoce a una chica que en realidad no es lo que parece ser (es lo que tiene equivocarse de fiesta, que acabas en la sede de unos extraterrestes que están de visita intentando entender a los humanos) es divertida, es tierna y sobre todo consecuente.

Así sí que da gusto irse a dormir. Han hecho falta 9 días, pero por fin Sitges me ha dado absolutamente todo lo que esperaba del mejor festival del mundo.




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