27/10/17


Aún no tengo del todo claro si los responsables de Amazon Japon (rama televisiva) son unos valientes o unos locos. Posiblemente ambas cosas.

Estamos ante una nueva edad de oro de la televisión. Plataformas como HBO o Netflix han cambiado las reglas del juego, tanto en la pequeña como en la gran pantalla, apostando por financiar proyectos de grandes estrellas a las que les han otorgado plena libertad creativa. Es lo que nos ha permitido tener una nueva y excepcional temporada de "Twin Peaks" (gracias, Showtime) o que genios como David Fincher decidieran aparcar por un tiempo los largometrajes para sacar adelante proyectos que, aunque no se vean en la gran pantalla, son igual o incluso más interesantes ("House of Cards", "Mindhunters").


Pues inmersos en esta vorágine, y viendo que en Estados Unidos sus homólogos están repartiendo billetes como si fueran caramelos, los ejecutivos de Amazon Japon no han querido ser menos, por lo que decidieron sacar adelante su propia serie. ¿Y a quién se la encargaron? Ni más ni menos que a Sion Sono, al que intuyo que le dijeron "aquí tienes el dinero, haz lo que te dé la gana". Y eso es que lo que hizo Sion Sono, ni más ni menos. Sacarse de la manga algo tan extraño, bizarro y a ratos genial (vamos, su marca personal) como "Tokyo Vampire Hotel".

Lo dicho, valientes y locos.

A la espera de que Amazon se reponga del shock y decida sacar la serie también en España (o al menos en Estados Unidos), y para que el resto del mundo pudiera echar un vistazo a la mente enferma (dicho con cariño y respeto) de Sono, al menos sí que dieron autorización para reconvertir la serie (unas 9 horas de metraje) en un largometraje de 140 minutos en el que se recoge la esencia del proyecto. Película que es lo que se ha proyectado en Sitges, en uno de esos maratones nocturnos tan interesantes como odiosos (en serio, en este festival todo minuto de sueño es bienvenido, y cuando acabas a eso de las tres de la mañana teniendo que levantarte a las siete al día siguiente, te acuerdas de Ángel Sala, pero no por los motivos correctos).


Como digo, más allá de admitir que tengo mucha curiosidad por el resto del material (la misma que aún me despierta la serie de televisión de la inclasificable "The Virgin Psychics") en lo que respecta a la película, sus responsables han hecho un trabajo exquisito, ya que la selección tiene sentido en sí mismo. Bueno, todo el sentido que se le puede pedir a un trabajo de Sion Sono. Sí, hay cortes abruptos y cambios de ritmo radicales. Pero qué diablos, eso también se lo llevo viendo en muchas películas que no adaptan material de la pequeña pantalla.

¿Y de qué va "Tokyo Vampire Hotel?" Buena pregunta. Pues, como su propio nombre indica, hay vampiros (clanes en guerra) y hay un hotel al que la acción se traslada cuando la cinta ya lleva casi una hora. El resto, como siempre, es indescriptible. Matanzas, situaciones bizarras, mucha sangre, vueltas de tuerca y delirios made in Siono que, como también es habitual en él, termina sobrepasando al espectador, que acaba aturdido ante la sobrecarga de estímulos visuales.


Lo mejor de "Tokyo Vampire Hotel" reside en sus primeros 80 minutos, una sucesión de escenas adrenalíticas llenas de violencia y sangre que me recordaron al brillante inicio de "Tag" (vista hace un par de años también por aquí). Hay que admitir que Sion Sono sabe cómo llamar la atención. Nunca necesita unos minutos de tranquilidad antes de que sus películas arranquen, él pisa el acelerador y empieza siempre muy arriba, dejándote sin respiración. El inicio, como digo, es brutal. Violencia, muerte, muerte, más muertes, persecuciones, vampiros, profecías... Puro delirio.

Pero, como ocurría con "Tag", aquí la cosa también va perdiendo fuelle y termina convertida en un pastiche difícil de describir. La trama se vuelve confusa, las situaciones se enredan y no dejas de pensar que quizás has cerrado los ojos sin querer y te has perdido algo (o que el editor se olvidó de incorporar algún capítulo de la serie que pudiera otorgar un poco de coherencia a lo que estás viendo).


No, no nos engañemos. En este caso no eres tú, sino que es él. Sion Sono, que de repente mezcla la historia principal con subtramas que tienen que ver con el hotel y con sus huéspedes, que lo mismo parece que asisten a una fiesta que descubren que ellos son el plato principal del menú, para luego decidir escapar, para luego regresar, para terminar decidiendo procrear entre ellos, para... No, en serio, no tiene sentido tratar de encontrarle sentido. 

El resultado final es irregular, y terminas con esa sensación de "ni lo he pillado todo ni estoy del todo seguro que me importe". Las traiciones, las luchas entre clanes, el destino de la protagonista... todo termina en un "qué más da". Pero eso no quita para admitir que, hasta ese momento, al menos un servidor disfrutó del viaje. Al menos de ciertos momentos del viaje, que me hicieron sonreír y tener ganas de aplaudir ante el catálogo de locuras de Sono.


"Tokyo Vampire Hotel" es un Sion Sono desatado, para lo bueno y para lo malo. Esto nos ofrece grandes momentos, pero sí que es cierto que no puedes dejar de pensar que el día que un productor con talento logre atarlo en corto, nos ofrecerá por fin una auténtica obra maestra. Mientras tanto, nos queda una obra irregular que no puedo decir en conciencia que sea una buena película. Pero tampoco que sea mala. A ver, una cinta en la que una vampiresa engulle a una chica por la vagina condenándola a una especie de infierno que existe entre sus piernas nunca puede ser mala.

De modo que no, no está en mi Top 15 de Sitges...pero admito que ardo en deseos de ver la serie o, llegado el caso, me conformaría con un segundo visionado de la película. Y eso tiene que significar algo, ¿no?



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