1/10/17


Por fin ha llegado el momento de Martin McDonagh.

Vale, es cierto que ya en 2006 su cortometraje “Six shooter” se llevó el Oscar, y que su primera película, “Escondidos en Brujas” fue un sleeper (es decir, un éxito sorpresa) que estuvo de nuevo nominada a los Premios de la Academia en la categoría de Mejor Guión Original. Pero siendo sinceros, ni con estos trabajos ni con el siguiente (“Siete psicópatas”, que pasó injustamente algo más desapercibida) se puede decir que su nombre fuera lo que se dice conocido por el gran público.

Pero todo esto va a cambiar a raíz de “3 anuncios en las afueras” (curiosamente en la traducción al español parece que se van a dejar la ubicación: “Ebbing, Missouri”, que aunque no se lo crean tienen su importancia), que no sólo ha causado una gran sensación en San Sebastián (no en vano se ha erigido como la cinta favorita del público) sino que además se perfila como una de las películas favoritas para estar en la próxima gala de los Oscar.


En “3 anuncios” (yo voy a acortar aún más el título) McDonagh es fiel a su estilo: drama de personajes con un punto de vista original y que mantiene un soterrado sentido del humor tan negro y personal que tampoco se extrañen si no le encuentran la gracia. En este caso la trama sigue las peripecias de una mujer cuya hija fue violada y asesinada y que, ante el hecho de que la policía parece incapaz de encontrar al culpable, decide alquilar tres vallas publicitarias para recordarle a los agentes de la ley que aún tienen trabajo pendiente.

En esta nueva aventura, y a falta de Colin Farell (protagonista de sus dos cintas anteriores), el director se rodea de viejos conocidos como Sam Rockwell y Woody Harrelson, que realizan unas interpretaciones impecables. Y a su lado está Frances McDormand, esa mujer que da la impresión de que en Hollywood no saben muy bien qué hacer con ella, pero que cuando se le da la oportunidad siempre brilla con luz propia. Tanto que no sería de extrañar que dentro de poco tenga un segundo Oscar que haga compañía al que ya consiguió por “Fargo”.


Como digo, “3 anuncios” va a ser una de las películas estrella de los Oscar. Pero no deberían verla por ello, sino porque va a ser uno de los mejores títulos de todo el 2018. No sólo por sus interpretaciones (si les faltaba algún aliciente, que sepan que también se deja ver en la cinta Tyrion Lannister, es decir, el siempre excepcional Peter Dinklage) sino también, y casi diría que en especial, por el magnífico guión del propio McDonagh, que logra llevar la historia hacia terrenos tan interesantes como inesperados.

Porque lo interesante de la película no es tanto lo que cuenta (aunque hay que admitirle que el punto de partida, me refiero a lo de las vallas, es de lo más original) sino cómo lo cuenta. Hay un crimen, hay policías racistas y tenemos una comunidad de esas que desde fuera parecen idílicas pero cuyos habitantes dejan bastante que desear (¿alguien ha dicho "Twin Peaks"?). Hasta aquí, eso lo he visto mil veces en pantalla.


Pero lo que no es tan habitual es ver a un director (y guionista, no lo olvidemos) retorcer su material y llevarlo exactamente a dónde él quiere. A una acertada disección de cómo somos los seres humanos. Acompañamos al personaje de McDormand en su dolor y su deseo de que se haga justicia, aunque ni el personaje es simpático ni podemos aplaudir todas sus decisiones, que causan dolor en personas que no lo merecen (sobre todo en su otro hijo). Y odiamos a Sam Rockwell, el poli paleto de manual, hasta que descubrimos que en realidad uno no nace siendo un idiota racista, que hay condicionantes que no justifican esa conducta pero que sí sirven para explicarla.

Y claro, cuando empiezas a darle sombras a los supuestos "buenos" y consigues sentir lástima por los teóricos "malos", es que alguien que sabe lo que se hace te está jodiendo la cabeza (y tanto que lo agradezco).


Prepárense para entrar en un universo donde no hay buenos ni malos, sino sólo personas que cometen errores pero a los que puedes entender. Parece fácil, pero les aseguro que crear personajes tridimensionales es lo más complicado del mundo a la hora de escribir una historia. Pues bien, McDonagh nació con ese don. Lo ha demostrado en todos sus trabajos, pero ahora es cuando por fin se está reconociendo debidamente su talento. Y como fan suyo y amante del buen cine, no saben cuánto me alegro.




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