13/11/16


Hoy, en "películas que tienen mucha mejor pinta cuando te cuentan de qué va que cuando finalmente las ves": "The master cleanse".

Así es. Porque tú lees la premisa y piensas "esto es original y puede estar realmente bien". Hablamos de la historia de un hombre al que le acaba de dejar su novia y ha perdido su trabajo, que se apunta a un retiro espiritual nada convencional en el que te obligan a afrontar tus demonios internos...de una forma bastante literal. Vamos, que esa parte negativa tuya se hace tangible.


Dicho así, suena bien. Luego le echas un vistazo al reparto y la cosa no hace más que mejorar: Johnny Galecki (intentando demostrar que hay vida más allá de "The big bang theory"), Anna Friel (cómo me ha gustado siempre esta mujer, que merecía mejor suerte en el cine), Kyle Gallner ("Veronica Mars")... y, sobre todo, dos pesos pesados en papeles secundarios: Oliver Platt y Anjelica Huston.

Con semejantes mimbres tendría que ser delito hacer una mala película. Pero en ese caso su director, Bobby Miller, no habría podido trasladarse a Sitges (sí, también le entrevistamos) sino que tendría que estar cumpliendo condena en una cárcel de máxima seguridad.


A ver, no nos pasemos. "The master cleanse" no es una mala película, en el sentido de llevarnos las manos a la cabeza y sentir vergüenza ajena. Más bien podríamos decir que es una propuesta fallida. Porque al director parece que se le acabó la inspiración en el primer acto, ya que no es que no sepa cómo concluir la historia...es que ni siquiera se le ocurre cómo desarrollarla. De ahí que de entrada estemos ante una cinta que, títulos de crédito aparte, dura sólo 70 minutos. Lo que ya les digo yo que significa que el film no está bien planteado.

A "The master cleanse" le falta la mitad del segundo acto y del tercero. Una vez que sabemos de qué va la historia, una vez que hemos descubierto las pequeñas "sorpresas", la película no encuentra su tempo, su ritmo ni su alma. Los personajes, de repente, dejan de evolucionar. En realidad la película funcionaría mucho mejor como cortometraje, ya que, a falta de una palabra mejor, le falta poso. Hasta el tramo final es precipitado, y cuando empiezan a salir los títulos de crédito hacen que te queden preguntándote si eso es realmente todo.


Estamos ante una cinta que tiene elementos fantásticos, de comedia y también de drama intimista, pero que al final no es ninguna de las tres cosas. Lo que en circunstancias normales sería algo de agradecer (soy un apasionado de las películas que logran mezclar géneros y son inclasificables) pero aquí, como una receta con ingredientes correctos pero que luego resulta insípida, la cosa no funciona. Juega a ser tantas cosas que al final termina no siendo nada.

La película no es divertida (en el sentido de hacerte reír), pero tampoco te hace salir del cine con ganas de reflexionar. Porque una cosa es intentar que el espectador piense en ciertos temas por sí mismo y otra ser tan vago que, más que dibujar un escenario, sólo lo esboces por encima. Que es lo que pasa aquí. Al final la historia es interesante, el tema de los miedos físicos daba para mucho, podría haber salido una cosa muy interesante (un sleeper en toda regla)... y no, suena el timbre del recreo y todo el mundo a casa. Es el equivalente a ir al psicólogo, empezar a contarle tus problemas y que la sesión acabe sobre la marcha antes de que el terapeuta abra la boca, y además no regresar nunca a su consulta.


Más que una película propiamente dicha, "The master cleanse" es un "work in progress". Lo que le enseñarías a un productor para que te dé dinero y terminar tu proyecto. Lo que es una pena, porque durante los primeros cuarenta y cinco minutos la estaba disfrutando bastante, preguntándome hacia donde iba la historia. Hasta que terminé dándome cuenta de que no iba a ningún lado, que eso era todo y que posiblemente pudiera optar al premio a "película con más elementos desaprovechados de la historia". Ni una sola trama secundaria bien resuelta, que se dice pronto.

No puedo decir que saliera enfadado del cine. Más bien confuso y preguntándome por qué diablos Bobby Miller no intentó profundizar un poquito en su historia, dándole carpetazo como si tuviera que entregar su trabajo al día siguiente y se hubiera quedado sin tiempo. Es una pena. Porque, insisto, la premisa de "The master cleanse" está más que bien.

Sólo la premisa. El resto, whisky de garrafón diluido con agua del grifo...




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