20/10/16


Como repiten la mayoría de cineastas, hacer una película hoy día es más fácil que nunca (otra cosa es encontrar distribución, pero esa es otra guerra). Y buena prueba de ello es "The Void", cinta de terror financiada mediante la plataforma Indiegogo (acabaríamos antes hablando de las películas de este Sitges que NO han buscado financiación en el crowfunding) y que demuestra que, cuando se saben invertir bien, 82.000 dólares pueden dar para mucho.

Un hospital de una pequeña ciudad. Un policía intentando seguir los pasos de su padre. Una enfermera que ha pasado por una situación muy dolorosa. Una chica en prácticas. Una adolescente embarazada y su protector abuelo. El médico jefe, otro policía...y un joven herido que intenta escapar del asedio de dos hombres que le buscan para matarle. Y un giro de los acontecimientos (hacia el género del terror propiamente dicho, con sus monstruos y sus historias) tan sencillo como eficaz.


Está claro que sus responsables, Steven Konstanski y Jeremy Gillespie, han tirado de clichés para construir su historia. Pero lo importante no es tanto la materia prima sino cómo se utiliza. Me fastidia mucho la gente que intenta desprestigiar la serie "Stranger Things" diciendo que en el fondo es un remedo de muchas historias y no inventa nada. Ya, y si fuera tan fácil todo el mundo tendría su propio y exitoso "Stranger Things" (y mejor ni empezamos a hablar entonces de la carrera de Tarantino, el rey de los homenajes/plagios. Porque creo que todos estamos de acuerdo en que lo importante no es de dónde saca las ideas, sino el magistral modo en que las combina).

Pues con "The Void" estamos exactamente en el mismo lugar. No hay nada especialmente original en la historia, son elementos vistos mil veces en el cine de terror. Pero aún así, el resultado final funciona a las mil maravillas. Es una serie B de esas que, en contra de las probabilidades, logran una relevancia mayor de lo que cabría esperar. Es más, estoy convencido de que en una década estaremos ante una película de culto. Tiempo al tiempo.


Sus directores parecen haber asimilado a la perfección el cine del maestro Carpenter, ya que la película, sobre todo en su primera mitad, tiene un poco de "La cosa", un poco de "En la boca del miedo" y un mucho de "Asalto a la comisaría del distrito 13", con ese pequeño grupo de personajes encerrados dentro del hospital, sitiados por personajes extraños que parecen empeñados en impedir que puedan escapar del lugar. Y la combinación funciona, vaya si lo hace.

Luego, en su segunda mitad (la peli dura unos ajustados 90 minutos) la trama da un giro hacia el cine de Stuart Gordon y su saga de "Re-Animator", con monstruos imposibles que nos recuerdan también (era inevitable) a las eternas criaturas del maestro Lovecraft. De modo que la tensión va de la mano del terror, con la aparición de diversas criaturas a cada cual más horrible (recordemos: 82.000 dólares y el resultado luce más que el de grandes producciones como "Dioses de Egipto") que nos acercan hasta un clímax final en el que hay incluso una última vuelta de tuerca que deja las piezas colocadas para una posible secuela.


"The Void" es cine de terror para amantes del género. Con sus secuencias oníricas, sus amenazas constantes escondidas entre las sombras y unos cuantos giros de guión tan improbables como apasionantes. Es una de estas películas en las que, siendo sincero, resulta difícil explicar por qué funciona, pero lo hace. La atmósfera, ese recurso tan valioso y tan difícil de lograr...

En última instancia "The Void" es una delicia porque está claro que sus creadores disfrutan con esta clase de cine, que aparte de cineastas son fans y han hecho la película que a ellos les hubiera gustado ver (y luego, nunca insistiré lo suficiente, tienen el talento como para llevar sus ideas a buen puerto). A esto hay que sumarle un reparto sin nombres conocidos (ay, el presupuesto...) pero que no sólo lo hacen bien sino que resultan hasta carismáticos, empezando por la peor estudiante de medicina de todos los tiempos, Ellen Wong, y continuando por esa pareja protagonista a la que prestan sus rasgos Aaron Poole y Kathleen Munroe.


Estamos ante una película que dignifica el género de la serie B. Y que demuestra que, cuando realmente te tomas en serio tu trabajo, no sólo se puede rodar una peli de terror con efectos especiales apañados contando con un presupuesto muy ajustado, sino que además puede acabar viéndose en los mejores festivales de género del mundo. Y no sólo eso: es posible, como en este caso, que incluso acabe cosechando los aplausos de crítica y público.

Lo decía y lo repito: "The Void" nunca será un blockbuster, cierto. Pero de aquí a unos años los amantes de las pelis de terror seguirán hablando de ella, con más cariño aún si cabe Y serán alabanzas de lo más merecidas.


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