17/9/16


Érase una vez una película del Estudio Ghibli que en realidad no era del Estudio Ghibli, pero que terminó siéndolo por derecho propio.

Tranquilos, que vamos a explicar este pequeño trabalenguas. "The red turtle" es una película del Estudio Ghibli desde el momento en que la primera imagen que vemos es la icónica figura de Totoro. Pero, tirando de imdb en este caso, resulta que sólo seis personas del magnífico estudio japonés estuvieron realmente envueltos en la realización de este film.

La historia es mucho más curiosa. Resulta que miembros del estudio habían visto el cortometraje  de animación "Father and daughter" del danés Michaël Dudok de Wit, que había ganado el Oscar...en 2001 (sí, está claro que los japoneses se toman las cosas con calma). Es más, el último trabajo de De Wit en el campo de la animación se remonta a hace una década ("The aroma of tea", realizado en 2006 y que sólo dura tres minutos).


Pues bien, de repente un día, por sorpresa, De Wit recibe un email del Estudio Ghibli preguntándole si podían distribuir su cortometraje en Japón. Pero además le hacían una segunda pregunta: si estaría dispuesto a hacer un largometraje para ellos. 

Sí, por primera vez el estudio de Miyazaki (¡vuelve, se te echa de menos!) decidió, en vez de elaborar un trabajo propio, producir una película europea. De modo que lo que vemos en pantalla, para bien o para mal, tanto si nos gusta como si no, hay que achacárselo a la labor de De Wit. Sus trazos simples, sus fondos minimalistas y en muchos casos inexistentes. Su simpleza visual (que no conceptual) y su arriesgada apuesta por hacer una película de 80 minutos en los que no hay diálogos.

¿El resultado? Una pequeña joya que, siendo una obra muy personal del director danés, entronca perfectamente con la filosofía del estudio Ghibli, tanto en su técnica experimental (no hay más que echar un vistazo a títulos como "El cuento de la princesa Kaguya" par darse cuenta de que siempre están en constante evolución) como en la propia alma de la película. De modo que, como comentaba en la primera línea, quizás sea un Ghibli mestizo, pero no por ello menos merecedor de llevar el sello de la ilustre compañía.


Resulta difícil explicar de qué va "The red turtle", porque, aunque sé que es tirar de tópicos, es una de esas cintas que es necesario ver para apreciar en su justa medida. Su argumento es muy sencillo, pero la cinta está llena de simbología e imágenes que se te meten dentro y te hacen pensar y soñar.

En la superficie, es la historia de un naúfrago en una isla desierta, de la que trata de escapar construyendo una balsa. Una enorme tortuga roja derriba su balsa y el hombre, en un arrebato de ira, golpea al animal, que pronto se convierte en una mujer. 

Eso, en cuanto a intentar describir con palabras lo que se ve en la pantalla. Porque en realidad, "The red turtle" es una película sobre el ciclo de la vida. Sobre la familia, sobre nuestros sueños y temores, y la importancia de sobreponernos a las adversidades. Es una preciosa e intimista historia sobre el ser humano, sobre quiénes somos, qué nos define, y de qué modo transcurre nuestra existencia. O al menos ese es el mensaje que yo extraje.


Porque lo maravilloso de la película es que cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Qué simboliza realmente esa "tortuga roja", qué es la isla desierta... Es una magnífica película con muchas capas, no para todos los públicos (¿he comentado ya que es una película sin diálogo en la que tampoco pasan tantas cosas?) a la que hay que aproximarse con la mente abierta y con el deseo de dejarse llevar por algo que es mucho más de lo que parece a primera vista.

A pesar de que sólo llevamos un día, no me cabe duda de que va a ser una de las pequeñas joyas de este festival. Una historia pequeña que encierra una enorme grandeza.



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