7/1/16


Hola amigos ¿cómo han ido las navidades? Esperamos que bien, una vez pasadas tan detestables fiestas, vamos a intentar recuperar cierta normalidad en TodoOcio3D, esperamos que nos sigan siendo fieles y a todos aquellos que continúan al otro lado de la pantalla, simplemente agradecerles su confianza.

La película iba a llamarse "Mamellas para la eternidad", pero quedaba "raro".

Hoy retomamos “Filmoteca James Bond” y la verdad es que vamos viento en popa, pues con “Diamantes para la eternidad” alcanzamos ya la séptima película protagonizada por el agente secreto más famoso de todos los tiempos. Además se trata de una entrega muy rara, puesto que tras el debut de George Lazenby en “Al servicio de su majestad”, éste renunció al puesto y supuso el regreso a la franquicia de Sean Connery.

Claro que no les salió barato, pues el actor galés cobró por su papel 1,25 millones de dólares, una cantidad totalmente desorbitada en los tiempos que corrían y si tienen en cuenta que el presupuesto total de la cinta rondó los 7,2 millones, ya pueden hacer cálculos del porcentaje que se fue en traer de vuelta a Connery, “Diamantes para la eternidad” fue el último filme canónico del mencionado actor, volvería más tarde para “Nunca digas, nunca jamás” pero años más tarde fue eliminada de la continuidad oficial, ya explicaremos los motivos cuando toque.

Una de las chicas Bond.

Estrenada en 1971, la película adaptó la cuarta novela de la serie escrita por Ian Flemming y alcanzó una recaudación –sólo en USA- de 43 millones dólares, sensiblemente menos que sus predecesoras, también fue muy criticada por su excesivo tono humorístico, algo que chocaba claramente con el dramatismo de “Al servicio de su majestad”. Pese a esto, Sean Connery siguió interpretando al mejor Bond que ha existido jamás, con su mirada fría, su mueca de desprecio y superioridad, su arrogancia y su ironía.

Este traso solo sirve de algo en esta película

La película abre con una muy buena escena de acción donde Bond persigue a su némisis, Blofeld hasta una factoría donde está creando dobles mediante cirugía estética. Bond se muestra implacable y cruel con sus enemigos y como comienzo es magnífico. Acto seguido llega la memorable secuencia de créditos con la canción de Shirley Bassey, una de las mejores de toda la serie.

Uno de los mejores carteles de la serie

Sobre el filme que se desarrolla a medio camino entre California, Las Vegas y Amsterdam (la capital holandesa no podría salir más bonita) Bond debe infiltrarse en la mafia tomando el rol de un traficante de diamantes, para darse de cara con una conspiración que pretendía destruir Washington DC y someter al mundo bajo el terror al poder nuclear de Spectra. Un ambicioso plan para la organización terrorista, que en mi opinión palidece bastante ante la nave captura-cohetes de “Sólo se vive dos veces”.

La verdad, el cabrito llena la pantalla

La cinta pese a ser un vehículo de entretenimiento sumamente correcto, se hace un poco larga y carece de la chispa de otras entregas, no obstante tiene escenas muy destacables como la lucha en el ascensor, coordinada por el especialista Bob Simmons, quien curiosamente ha doblado al personaje de Bond en varias películas, acompañando a Sean Connery se contó nuevamente con Guy Hamilton en la dirección, pero hizo un trabajo un tanto deslucido.

Glamour en los canales

Para terminar y parándonos un poco en los gadgets, me gustaría destacar que en “Diamantes para la eternidad” fueron bastante sofisticados como huellas dactilares falsas o simuladores de voz. Aparatos que sin duda influenciaron a la saga cinematográfica de “Misión Imposible”. Por supuesto legendaria es la escena de acción con el hovercraft, que fue homenajeada en las películas de Pierce Brosnan.

La semana que viene volvemos y cójanse los machos porque no tenemos previstos más altos en el camino.

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