7/12/15


Hay series que llegan al mercado español avaladas por el éxito de crítica y público en su país original. En ocasiones la fama es bastante desmesurada y según a quien le preguntes, te dirá que inmerecida. Ahora bien, si preguntas por “Saga”, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples, difícilmente alguien te hablará mal de esta serie que ha ganado más Eisner ella sola que muchas editoriales de cómics en un año. “Saga” es una serie de la que es casi imposible hablar sin destripar nada, pero lo vamos a intentar, así que si se escapa algo espero que sepáis perdonadme, porfa plis.
 
A la caza de Hazel, como siempre
Con este volumen se alcanzan los 30 números americanos desde que Marko y Alana comenzaran a huir a lo largo y ancho del universo con su bebé, una aberración para sus respectivos imperios – Terrada y Guirnalda – que llevan en guerra desde hace siglos. Ya son cinco tomos que nos ponen casi a la par con la edición americana y que lejos de acercarse al final de la historia, continúa abriendo tramas.
Hasta que llegó la guerra, Terrada y Guirnalda eran pueblos felices
Nuestra aventura de hoy comienza con un relato en tercera persona de la hija de nuestro protagonistas. La pequeña Hazel empieza hablando de los horrores de la guerra y de cómo el mundo de sus padres se fue a la porra haciendo que millones de jóvenes dejasen la vida por su patria, en una analogía que hace claramente referencia al sistema de reclutamiento de La Guerra de Vietnam. Vaughan se detiene para narrarnos en clave de flashback algunos aspectos clave del conflicto que desconocíamos hasta ahora.

Es exactamente lo que parece
Sin embargo es en los pequeños detalles donde Vaughan nos maravilla. En cómo consigue hacer cotidianas algunas acciones como el sexo, la crianza de los hijos o la educación de los mismos, pero protagonizadas por las más diversas criaturas alienígenas. Todo esto mientras divide a Alana y Marko de forma imposible de arreglar. Así por ejemplo tenemos a Dengo, un robot de clase baja que ha secuestrado al hijo del Príncipe Robot IV, que a su vez es un paria de su imperio y necesita la ayuda de Marko para recuperar a su retoño.

Tenemos por otra parte a Alana que va junto a la Gata de la Mentira y a la Esclava de La Voluntad buscando un poco de semen de dragón para conseguir un antídoto para uno de los principales antagonistas. Después hay cazarecompensas, villanos varios, monstruos de todo tipo y el genial Güs, esa foca guerrera que siempre pone a todos en su sitio.

Monstruos para todos los gustos
Mención especial merece el pasaje en el que Marko, gracias a Yuma, se mete un buen viaje con ácido y así tomará algunas decisiones claves en el devenir de la serie. Una serie de planchas sencillamente sublimes que no podrían serlo sin el gran dibujo de Fiona Staples, que con su trazo ágil y sencillo y su capacidad para las expresiones faciales es la seña artística indivisible de “Saga”.

La Fiona y el Brian. Dos craks

Sí, sé que esta reseña os habrá sabido a poco, pero cuando os leáis el cómic, porque sé que lo haréis, me daréis las gracias.



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