28/10/15


No hay nada como comenzar el día viendo una buena película, aunque sea a las 8.30 de la mañana. 

Aunque ahora que lo pienso, decir que "Green Room" es buena es quedarme corto. La cinta de Jeremy Saulnier llegaba a Sitges con la etiqueta de "obra maestra" y, aunque yo no diría tanto, desde luego es un film extraordinario que parte de una premisa sencilla (grupo de punk atrapado en garito dirigido por neonazis, que presencian algo que no deberían) para crear una película llena de tensión en la que es imposible despegar los ojos de la pantalla.

Si ayer decíamos que "Cop Car" presenta a niños comportándose como tales, "Green Room" se suma a esta idea de intentar ser lo más "realista" posible. Los personajes no son genios a los que de repente se les ocurre un plan maestro para escapar. Ojo, ni los buenos ni los malos. Todos se ven sorprendidos por una situación inesperada y van improvisando sobre la marcha, acertando a veces y equivocándose en otras ocasiones.

No sólo eso, sino que las muertes (porque sí, hay muertes) te cogen por sorpresa, no están escalonadas del modo en que pasaría en una típica película de Hollywood. Aquí un paso en falso y estás muerto. Y si a eso le sumamos un excelso Patrick Stewart haciendo de malo... pues eso, peliculón.


No empieza nada mal el día, porque a continuación toca el "Macbeth" que se ha sacado de la manga Justin Kurzel, y que es visualmente espectacular. Y a eso hay que unirle a dos monstruos de la interpretación como Michael Fassbender y Marion Cotillard en los papeles protagonistas, bordando al matrimonio protagonista de la célebre tragedia de William Shakespeare.

Incluso cuando a veces me pierdo con los diálogos (no es culpa de la película; es culpa mía, que las obras de 400 años de antigüedad se me atragantan un poco) no puedo dejar de mirar la pantalla, porque es un festín visual como hace mucho que no veía. En serio, creo que unas cuantas nominaciones a los Oscar en apartados técnicos deberían arañar como mínimo,


Claro, ponemos el listón tan alto que cuando llega el turno de ver "February" la tomamos con ella con auténtica saña. Sobre todo porque la película es simple como el asa de un cubo, pero te la cuentan de forma desordenada para dar a entender que realmente es mucho más compleja e interesante. Y no cuela. La historia de estas tres chicas (dos atrapadas en un colegio, otra que huye de la policía y es recogida por una pareja) que en principio parecen no tener ninguna relación, pero que en verdad están interconectadas, no da para un largometraje.

Cuando una película dura menos de hora y media y aún así se te hace larga, lenta y bostezas lo que no está en los escritos, es que no es una buena película. Decepción total y absoluta, por más Emma Roberts que esté en el reparto.


Otra de ritmo pausado, pero con resultados muy diferentes, es "Slow West", la segunda película con Fassbender del día. Un wester atípico (otro más, después de "Bone Tomahawk"), que a ratos es un  drama, a ratos una comedia extraña (no de la de chistes, pero sí de las de personajes extravagantes) y que cuenta una historia tenue pero envolvente, y con cierto halo de tristeza.

"Slow West" (cuya crítica es de mi compañero Txema) es de estas películas que te generan un estado de ánimo muy particular. Vas siendo cómo la desazón se te mete en los huesos, cómo la melancolía se apodera de ti. Incluso sales un poco tocado de la sala de cine. Lo que, por supuesto, dice mucho a favor de la cinta y la capacidad de lograr conectar con el espectador. Bien por ella.


Lo siguiente del día es "Hellions", peli de terror de bajo presupuesto sobre jovencita que el día de Halloween descubre que está embarazada y que empieza a ser perseguida en su hogar por unos macabros niños (que posiblemente ni siquiera sean niños) que parecen muy interesados por el bebé. Desde luego están más interesados que yo por la película. Mi consejo es que no pierdan el tiempo con ella, al igual que yo no pienso perderlo escribiendo más sobre la película. Mala y con uno de esos finales extraños en los que cualquier explicación es igualmente válida. La mía es que es un coñazo de campeonato.

Mucho más interesante me parece "Strangerland", por más que mi amigo Txema la odie con toda su alma. Que conste que le entiendo, porque mientras la veía me estaba poniendo de mala leche por su ritmo pausado, sus cosas que realmente no se explican y un final (sí, otro más), que te deja sin respuestas. Corrijo, sin aparentes respuestas.


Porque había algo en la película que me interesaba lo suficiente como para seguir pensando en ella a la salida. La historia de un matrimonio (Nicole Kidman y Joseph Fiennes) que viven en un pequeño pueblo en medio del desierto australiano, y cuyos dos hijos desaparecen una noche, logró atraparme, de modo que me puse a pensar, a leer sobre la película en la red, a fijarse en las explicaciones que daban otros espectadores. Y, como me sucedió en la fabulosa "Carretera perdida" de David Lynch (que sí, tiene una explicación lógica), cuando descubrí que no eran sólo escenas sin sentido, sino que las respuestas estaban ahí, aunque escondidas, he de decir que mi percepción de la película cambió por completo.

Así que, por supuesto, se la recomiendo. Pero casi más para cuando puedan verla en formato doméstico. Porque es una cinta que necesita de un par de visionados, de tomárselo con calma y estar atento a todas, todas las pistas. Y cuando quieran, comparamos teorías.


Aún quedaban dos películas para acabar la jornada, dos pequeñas joyas. La primera, "Youth", la nueva cinta de Paolo Sorrentino. "Youth" nos brinda no sólo un fabuloso trabajo de Michael Caine y Harvey Keitel (lo que, bien pensado, no es ninguna novedad) sino también una hermosa reflexión sobre la vida, la amistad, los sueños, la vejez... Es un compendio de temas que a todos nos tocan de cerca y que Sorrentino logra combinar sin que se pisen los unos a los otros, pero sin imponernos tampoco sus propias ideas. Todo queda un poco en el aire, para que reflexionemos sobre lo que hemos visto.

"Youth" parte de un mcguffin muy ligero (dos ancianos amigos que pasan unas vacaciones en un balneario europeo) para ahondar en toda clase de personajes, historias y situaciones. Sucede tan poco y a la vez tanto en la película, que diga lo que diga estoy convencido de que no voy a hacerle justicia. Así que por una vez optaré por hacer lo más inteligente y callarme.


Para completar la jornada llega "The final girls", otro homenaje al cine de terror de los 80...y menudo homenaje. Grupo de amigos que van al cine, a la reposición por el 20 aniversario de un clásico de terror (una especie de "Viernes 13") protagonizado por la madre de una de ellas y que tras un accidente quedan atrapados...dentro de la película.

Es un argumento original y muy bien aprovechado, con gags realmente cojonudos (los flashbacks, los rótulos, las repeticiones temporales) y un sentido del humor muy gamberro pero que, al mismo tiempo, no renuncia a ser un slasher en toda regla. Y aún hay hueco para contar una historia humana.

Cuando logras combinar todos estos elementos de forma natural y te queda una película tan simpática y entretenida como ésta, sabes que has dado en el clavo. De modo que no me extraña que se llevara dos galardones en Sitges, el Premio Especial del Jurado y el Premio al Mejor Guión. Y además salen las siempre interesantes Malin Akerman y Taissa Farmiga, así que, por mi parte, ni un solo pero (y si leen la crítica de Txema, a él también le encantó).


Terror, humor, sangre, sana diversión, originalidad... "The final girls" tiene todo lo que se le puede pedir a una película en Sitges. El colofón perfecto para otro gran día de festival.




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