8/9/15


Al tiempo que en otros países disfrutan ya de la última película de Noah Baumbach, "Mistress America" (de la que sólo oigo cosas buenas), aquí, con algo de retraso, nos llega su anterior trabajo, "Mientras seamos jóvenes", una comedia dramática con Ben Stiller, Naomi Watts, Amada Seyfried y el emergente Adam Driver.

Pero que la aglomeración de estrellas en el reparto no les confunda: ni Baumbach se ha vendido ni esto es un producto mainstream. Ni siquiera, siendo sinceros, es una comedia entendida como tal, en el sentido de que si esperan que la presencia de Ben Stiller les haga reír, lo llevan claro. No, es una película independiente, muy en la línea de los trabajos previos de su director (su interesante "Margot y la boda", su impresionante "Frances Ha") en la que sigue reflexionando sobre el ser humano y la vida en general.


En esta ocasión el leiv motive es el conflicto generacional, mezclado con reflexiones sobre el mundo artístico. Los protagonistas son una pareja ya entrada en la cuarentena (Stiller y Watts) y algo hastiados (director de documentales él, productora ella) que conocen a una pareja joven (Driver y Seyfried), llena de creatividad y vitalidad sin límites, con la que inmediatamente congenian.

La relación parece ser simbiótica y beneficiosa para todos. Los "viejunos" se sienten nuevamente jóvenes, redescubriendo parte de la ilusión y alegría que habían perdido por el camino. Y al mismo tiempo ayudan a sus nuevos amigos "jovenzuelos", poniéndoles en contacto con las personas correctas para que puedan labrarse una carrera en el mundo de los documentales. Pero, como pronto descubrirán, las cosas no son exactamente lo que parecen.


(Aviso: a pesar de que voy a intentar ser deliberadamente opaco, es posible que algo de lo que diga a continuación se pueda considerar spoiler. En caso de duda, les aconsejo que se salten los dos siguientes párrafos y continúen a partir de ahí)

Esta es la diferencia entre el cine de Baumbach y el de otros directores. Ahí donde muchos hubieran encontrado un filón para adentrarse en el terreno del thriller, en este caso el giro en la trama tiene como propósito reflexionar sobre la condición humana, quiénes somos y quiénes queremos ser. Realidad y apariencia, y cómo a veces no sólo engañamos a los demás sino que también lo hacemos con nosotros mismos.

"Mientras seamos jóvenes" podría haber sido "Fuego en el cuerpo" (esa Kathleen Turner organizando metódicamente su plan sin fisuras) o "De repente un extraño" (con esos absurdos diez minutos finales que estropean lo que hasta ese momento era una gran película). Podría haberlo sido, pero no lo es. Por eso no es de extrañar que su clímax sea en realidad un anticlímax. Que la revelación que en un momento concreto nos parece de capital importancia termine siendo una simple anécdota, un dato sin importancia ni trascendencia. Porque la vida real no funciona a base de grandes revelaciones y música in crescendo, sino de pequeñas decepciones y la aceptación de que, en el fondo, todos tenemos nuestra propia agenda oculta.


Decía antes que la película se centra en dos parejas, pero lo cierto es que incluso dentro de éstas hay diferencias, que nos permiten tener cuatro personajes excelentemente dibujados y con perfiles tan distintos como reconocibles.

Ben Stiller es el niño prodigio que se siente atascado con su nuevo proyecto, con el que lleva ya muchos años. Demasiado orgulloso como para aceptar ayuda, pero preocupado (y con razón) por el hecho de que se le está pasando su momento. En serio, no saben hasta qué punto me identifico con él.

Luego está Naomi Watts, que hace de mujer insatisfecha, que tiene éxito en su trabajo pero que lo que realmente quiere es tener hijos y volverse una madre convencional. Como todas sus amigas, esas que a ratos parecen horrorizarla, sin darse cuenta de que en el fondo es a lo que ella aspira.


Adam Driver es el joven con talento, ambicioso, que se quiere comer el mundo. La nueva generación, que llega pisando fuerte. Y Amanda Seyfried es la pequeña cabezahueca que, siendo sinceros, jamás llegará a nada (profesionalmente hablando, quiero decir).

Son cuatro caras del mismo problema. Sus enemigos son sólo ellos mismos...y el tiempo. El tiempo, que transforma a los seres humanos de un modo que nunca queremos aceptar, pero que es así. Piensen en cómo eran hacen diez años y díganme que siguen siendo exactamente iguales. Porque yo sé que no lo soy. Y, como los protagonistas de la historia, a veces me pregunto si el cambio ha sido para bien o para mal. Y me apetece recuperar mi juventud, y volver a hacer locuras. Pero entonces el sentido común me devuelve a la realidad.

De eso trata "Mientras seamos jóvenes". Y vaya si acierta con su análisis. Más allá de la trama, más allá de que les importe o no lo que les pase a sus protagonistas. estoy convencido de que la película les hará pensar. Lo que, en ocasiones como ésta, resulta no sólo apropiado, sino de lo más positivo.



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