16/8/15


A poco que hayan visto unas pocas comedias románticas, seguro que este argumento genérico les sonará: chico crápula con buen corazón se lía con cantidad de mujeres hasta que conoce a la correcta, se enamora, abandona su antigua vida y se entrega a la monogamia con gran felicidad. Es el ABC del género.

Pues "Y de repente tú" sigue, paso por paso, el mismo esquema, con la única variación de que aquí, en vez de tío cachas crápula, tenemos a tipa mona (no pasa de ahí) promiscua. Y que si por lo general el guaperas se enamora de un pibón, aquí Amy Schumer se queda con Bill Hader, que no es precisamente un sex symbol.

Por lo demás, la película se apunta a la filosofía "Seth McFarlane" o "Trey Parker", es decir, un punto de partida aparentemente rompedor pero que, si te fijas bien, es mucho más conservadora ya no sólo de lo que podríamos imaginar sino de lo que sería recomendable. Más allá de sus chistes sexuales y su lenguaje soez, es una historia tan familiar que podrías llevar a tu abuela cristiana devota al cine sin temor a que se escandalice. El mensaje es: puedo follarme a mil tíos, pero en el fondo lo que deseo es encontrar a un hombre que me quiera y pasar con él el resto de mi vida, porque eso es lo que realmente mola.


Hay aciertos en la cinta, por supuesto. Sobre todo en la construcción de los personajes secundarios (ese novio musculoso de sexualidad dudosa) y en el tema de los diálogos, que es donde Amy Schumer (también guionista de la peli) demuestra sus inmensas dotes como comedianta. Hay gags y frases ciertamente inspiradas. Y luego, por supuesto, es de agradecer que sea capaz de presentar a una protagonista promiscua e infiel sin convertirla en un zorrón. Lo que vale para ellos, vale para ellas. Lo que me parece estupendo.

El problema es el resto. Por una parte, como decíamos, lo convencional del conjunto; a partir de la primera media hora uno puede adivinar, secuencia por secuencia, lo que va a pasar. Es un sota, caballo y rey. Además, tampoco puedo perdonarle que Hader, integrante del Saturday Night Live y espléndido cómico, tenga tan pocas oportunidades para lucirse. Como se suele decir, le toca bailar con la más fea.


Pero lo peor de todo es, sin duda, su director. Un Judd Apatow por el que admito que nunca he tenido demasiadas simpatías, y que aquí sigue de capa caída, aunque el conjunto (gracias a Dios) esté a años luz de la espantosísima "Si fuera fácil". Después de su interesante debut con "Virgen a los 40", el resto de su filmografía me parece bastante vulgar.

Entre sus fallos (tics y marcas de fábrica que repite una y otra vez, sin que jamás funcionen) el que más sobresale es el de la duración de sus películas. Siempre se ha dicho que, por norma general, una comedia no debería pasar de los 90 minutos. Pues bien, todos los films de Apatow duran más de dos horas. "Y de repente tú" no es una excepción. 125 minutos que se muestran excesivos, y al que 25 minutos menos le habrían venido de perlas. Porque la trama no da para tanto.


Al final, y con Schumer y Hader dando menos de lo que cabría esperar de ellos, el verdadero tesoro de la película, tal y como apuntaba, está en sus secundarios. En especial el jugador de baloncesto Lebron James, que demuestra tener una envidiable vis cómica y que protagoniza algunas de las mejores escenas del film. A su lado, una Brie Larson tan encantadora como desaprovechada (siento debilidad por ella) y dos estrellas de cine (que no nombraré, para no chafarles la sorpresa) haciendo un divertido cameo en una película-dentro-de-la-película.

Y luego, por supuesto, está Tilda Swinton.

Una irreconocible Tilda Swinton que demuestra una vez más sus dotes camaleónicas y que es un monstruo de la interpretación, ya sea en el drama más profundo o la comedia más tonta. Cada vez que aparece, todo mejora, así de claro. Es, junto a Lebron, lo mejor de una película que no está mal, pero que podría haber estado mucho mejor.


Media hora menos, algo más de auténtica mala leche y un director de verdad y podríamos estar hablando de una magnífica película. Pero, con lo que hay, "Y de repente tú" no pasa de la categoría de correcta. Hablando de Amy Schumer, su sesión de fotos en la cama con C3PO y R2D2 para la revista GQ me parece, con mucho, más interesante que el largometraje que nos ocupa. Una pena.



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