29/5/17


Al Miike gamberro ya lo hemos visto. Y al provocador. El serio. El ligero. El que adapta mangas para el gran público. El que adapta mangas para no todos los públicos. El del cine de yakuzas. El del cine policiaco. El abonado al terror. Pero, ¿un Miike reflexivo y poético? Vale, esto es nuevo.

Y sin embargo aquí lo tenemos, con "The bird people in China" (1998). Una película que me cogió completamente descolocado porque, tengo que admitirlo, jamás pensé que Miike, pese a su enorme versatilidad, pudiera filmar algo así. Una de los films más hermosos que he visto nunca.

Porque en "The bird people in China" hay un yakuza, pero apenas hay violencia. Ni imágenes desasosegantes de las que tanto parece disfrutar Miike. Es un hermoso cuento sobre la amistad, el perdón y la búsqueda de la felicidad. Una reflexión sobre lo tradicional y lo moderno, y hasta qué punto habría que preservar lo primero de lo segundo.


Dos hombres japoneses viajan a China con el objetivo de conseguir jade (si no me falla la memoria). El uno, un ejecutivo de bajo rango. El otro, un yakuza encargado de vigilarle, para cerciorarse de que su jefe recibe la parte que le corresponde. Dos personas de mundos distintos, que no tienen nada en común, pero que acabarán forjando una gran amistad durante su aventura.

A lo largo del camino aprendemos más de los dos hombres. De la vida anodina del primero, que empieza siendo un simple empleado sin iniciativa que acaba teniendo que tomar sus propias decisiones; y de la vida cargada de violencia del segundo, un bruto sin demasiado cerebro al que, sin embargo, empieza a pesarle todo cuanto ha hecho a lo largo de los años, hasta el punto de que acaba decidiendo abandonar su antigua vida.


El destino final de esta singular pareja es una región aislada de China, donde los niños portan unas rudimentarias alas a sus espaldas y sus mayores les enseñan a volar. Tan extraño y mágico como suena. Un lugar apartado del mundo, que se ha mantenido en secreto a lo largo de los siglos, y que, una vez que nuestros protagonistas logran dar con él, tendrán que decidir qué es mejor: si ayudar a preservar su intimidad impidiendo que la civilización haga mella en ellos, o tratar de llevarles los avances del siglo XX.

"The bird people in China" termina convirtiéndose en una especie de reverso oriental de "La misión", con la historia de dos personas que empiezan buscando un tesoro pero que acaban encontrándose a sí mismos. Es un cuento de redención y segundas oportunidades, en un paraje exquisito (la fotografía de la película es sencillamente cautivadora). Una fábula moral que termina calando hondo en el espectador, invitándole a la reflexión.


Es una película tan poco Miike que termina convirtiéndose en un claro ejemplo de lo que es el cine de Takashi Miike. Un cineasta que, cuando crees que ya no te puede sorprender, coge tu corazón, lo estruja y te regala un hermoso cuento con el que es posible (como me ocurrió a mí) que incluso termines derramando alguna lágrima. Quién lo iba a imaginar.

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