20/7/15


Mike Carey (Inglaterra, 1959) es un exitoso novelista y guionista de comics, responsable de algunas de las obras más importantes de los últimos años. Su última novela, "Melanie", ha cosechado un gran éxito y ya se prepara su adaptación cinematográfica. En el mundo del comic es el creador de obras como "The Unwritten" o "Riesgo suicida", y fue el guionista de "Lucifer", aclamada serie de Vértigo que ahora FOX ha decidido adaptar a la pequeña pantalla.

Tu comic "Lucifer" es ahora una serie de televisión. ¿Estás contento? ¿Has tenido algo que ver con la serie?
Siento mucha curiosidad. Pero no tuve ninguna participación directa y no tengo ni idea de hacia dónde están llevando la serie. Estaba al tanto de las conversaciones que tuvieron lugar para adaptar el comic, y también supe que Fox decidió producir el piloto, pero eso es todo lo lejos que llega mi conocimiento.
Eran los personajes de Neil, por supuesto. Y mi trabajo en Lucifer fue de encargo. De modo que no había ninguna razón lógica para involucrarme más en el proyecto, sobre todo teniendo en cuenta que tengo cero experiencia escribiendo para la televisión americana. No hay mucho que yo hubiera podido aportar. De modo que lo estoy viviendo con interés, pero no con un auténtico sentido de pertenencia.

¿Crees que respetarán el espíritu del comic o será algo completamente diferente?
Por lo que se escucha, parece que irán en una dirección muy diferente a la del comic. Lo que está bien, por supuesto. Adaptar consiste en reinventar y reutilizar las cosas. Cuando escribí Lucifer lo hice manteniendo el espíritu de Sandman, y cogí prestado mucho de Neil en el modo de estructurar las historias, sobre todo al principio. Pero yo estaba usando las  historias como vehículo para ideas mías personales, e incluso el propio Lucifer se fue transformando a lo largo de la serie hasta convertirse en un personaje diferente. Como digo, es parte del trabajo. No hay interés en escribir un título que se pasa todo el tiempo en el mismo sitio, sin avanzar.



Y ahora "One million moms" quiere cancelar el show sin haberlo visto siquiera. ¿Qué opinas de la censura?
Creo que la censura es casi siempre un mal absoluto. Y pongo el "casi" porque obviamente en algunas cosas dirigidas a los niños hay que tener cautela para evitar cierta clase de contenidos. Pero los adultos pueden manejar casi todo lo que les echen,  y es lo que se espera que hagan. Ser protegido de contenidos que puedan ofenderte o enfadarte no es un derecho civil, no debería serlo.
De modo que básicamente, si te soy honesto sobre el tema, creo que las "Million Moms" son un puñado de bufones que ni siquiera están apuntando en la dirección correcta. Están poniendo el grito en el cielo por algo que sólo existe en sus propias cabezas, en vez de reaccionar al verdadero contenido del show, que estoy seguro que no va a ser el ateísmo iconoclasta.

También escribiste a otro personaje que tuvo (ya ha sido cancelada) su propia serie de televisión, John Constantine "Hellblazer". ¿Qué puedes contarme sobre tus experiencias en la colección?

Me ofrecieron "Hellblazer" porque al editor, Will Dennis, le gustaba lo que yo estaba haciendo en "Lucifer". Lo gracioso es que cuando me llamó para preguntarme si quería escribir el comic, le dije que no. Siempre me ha gustado Constantine como personaje, y la idea de tener la oportunidad de escribirlo era increíblemente excitante. Pero no tenía experiencia en trabajar en dos títulos mensuales al mismo tiempo. ¡De modo que le dije que no a Will porque no estaba seguro de poder manejar ese volumen de trabajo! Por suerte no se tomó mi primera respuesta como algo definitivo. Me dijo que debía tomarme mi tiempo para pensar más en ello. Media hora más tarde le volví a llamar y le dije "Umm...acerca de lo de escribir Hellblazer..." 
Mi plan era muy simple. Siempre me ha atraído la idea de John como el mago sonriente, el hombre que es impertinente con dioses, ángeles y demonios en nuestro nombre, y que por lo general gana sus batallas no con magia, sino siendo el tipo más listo de la habitación. Brian lo había llevado de viaje por América. Yo lo traje de vuelta a casa, primero a Liverpool y luego a Londres, y lo devolví a sus raíces narrativas.
También hice hincapié en su trasfondo, mediante un grupo de personajes secundarios compuesto por gente sobre la que realmente quería escribir. Chas por supuesto, pero yo estaba muy entusiasmado también con la idea de volver a reunir a John con su familia. Aparte de eso, sobre todo tomé cosas prestadas de la corta etapa de Warren Ellis al frente de la colección (Clarice Sackville y su zombie Albert, Map, Watford). Warren había creado algunos personajes realmente geniales e interesantes, y que nadie había vuelto a usar. Eso me parecía un desperdicio.
Estructuralmente hice lo mismo que con Lucifer. Convertí todos los arcos argumentales en capítulos de una historia mayor. Mi estancia fue como una novela que me llevó cuatro años y cuarenta números contar. Ah, y una novela gráfica. Estoy muy orgulloso de "Todas sus máquinas"



¿Hay alguna historia de Constantine que te quedó por contar, o hiciste todo lo que querías con el personaje?
Creo que lo llevé a donde quería que estuviera. Le proporcioné ese viaje dantesco al infierno para rescatar a su hermana Cheryl, construyendo la sensación de que aquello iba a ser otra de las muchas victorias pírricas de John. Pero no lo fue. Se convirtió en un fracaso y un fiasco. Esto condujo a la quema de su almacén, su renuncia a la magia y el speech de despedida a los miembros del Tate Club, Sabía que eso no iba a durar, pero fue - para mí - un final que tenía sentido para el personaje. Regresar hubiera sido como seguir añadiendo posdatas al final de una larga carta de amor.
Por supuesto está mi vuelta para un único número, el 229, pero había sido escrito dos años antes y mantenido en un archivo de historias que poder usar - como finalmente ocurrió - como separador entre dos arcos más largos.

DC Comics decidió cancelar la serie de Vértigo e intentarlo con una versión más superheroica de Constantine. Entiendo el punto de vista de la compañía, pero también estoy triste porque me parece que no es lo mismo. Creo que hay personajes que no funcionan en el terreno de los superhéroes. ¿Qué opinas al respecto?
No tuve ningún problema con que John volviera al universo DC. Después de todo ahí es donde fue creado, y ya ha interactuado con superhéroes en el pasado. Incluso antes de que tuviera su propia colección. Lo que no entendí es por qué el crear la colección de Constantine para el universo DC tuvo que significar el final de la colección de Vértigo. Hay muchos precedentes de diferentes versiones de un mismo personaje coexistiendo al mismo tiempo. Pienso que deberían haber permitido que Hellblazer continuara al mismo tiempo que Constantine, y permitir así que todo el mundo elija "su propio veneno" 



Has trabajado mucho para Vértigo...y también para Marvel. En muchos títulos, pero especialmente en X-Men. ¿Fue difícil escribir una serie mucho más comercial como esa?
Hacer esa transición fue más duro de lo que había pensado. Mi primer guión de superhéroes, que gracias al cielo nadie verá nunca, consistía principalmente en una gran escena de lucha. El editor era Dan Raspler, y me llamó para decirme que moderara el ritmo.
Pero es algo que yo siempre había querido hacer. Crecí con esos personajes - los iconos de DC y de Marvel - y suyas eran muchas de las primeras historias que amé y a las que me enganché. También creo que las historias de superhéroes son el único género que el comic inventó por sí mismo, en vez de tomar prestado o adaptar de otros sitios. Y su centro de gravedad, su hogar natural, son los comics. a pesar del modo en que las películas están empezando a captarlos. Nunca vas a ver en una película la complejidad y las interrelaciones que sí se dan en los comics.

¿Pudiste contar todas las historias que quisiste en X-Men? ¿Recuerdas algo - una historia, una idea - que hubieras querido hacer pero el editor no te lo permitió?
Sólo hubo una cosa que no conseguí hacer, pero no fue culpa de nadie. Tenía una historia que involucraba a Cassandra Nova, pero la propuse demasiado tarde, justo después de que Joss Whedon decidiera usar el personaje en Astonishing. Escribí la historia de todos modos, creando otro personaje enmascarado para reemplazarla, pero me entusiasmaba la idea de poner jugar con ese personaje. Creo que es el villano más interesante de los Nuevos X-Men desde Magneto.
En realidad también tengo otro arrepentimiento. Desearía haber podido conservar mi equipo original junto durante un poco más de tiempo. Pícara, Bala de Cañón, el Hombre de Hielo, Cable, Karima Shapandar, Mística, Dientes de Sable y Lady Mastermind... todos eran personajes increíbles, y la mezcla funcionaba realmente bien. Siempre estuvo previsto que el grupo implosionara, pero me hubiera encantado disponer quizás de otro año de historias  antes de hacer que eso ocurriera.



Hellblazer, X-Men, Ultimate Fantastic Four... son comics que ya existían antes de ti...y que han seguido después. ¿Sigues leyendo las series después de dejarlas? ¿Sientes curiosidad acerca de lo que otros guionistas han hecho con "tus" personajes, o leerlo resulta un poco doloroso?
Siempre tengo un "periodo de enfriamiento", en el que permanezco alejado de las colecciones porque sería demasiado extraño. Al estilo "espera, se está moviendo y hablando, pero yo no le he dicho que lo haga". Entonces, por lo general. pasado un tiempo vuelvo  y veo qué es lo que está pasando. Me encanta cuando otros guionistas toman algo de lo que yo he hecho y juegan con ello, como lo hizo de un modo tan maravilloso Si Spurrier durante su andadura en "X-Men legacy". 

¿Qué te gusta más? ¿Trabajar en creaciones propias o jugar con "los juguetes de otro"?
Es difícil de decir. Los dos tipos de escritura requieren músculos diferentes, y me dan distintas clases de satisfacción. Hay algunos personajes  a los que tienes ganas de meterle mano, y es inmensamente satisfactorio escribirlos. Pero es innegable que crear algo de tu propio universo narrativo es algo muy difícil de superar. Por supuesto, casi todos los guionistas de comics hacen ambas cosas. Sólo los pocos que sienten una fuerte aversión a reinterpretar y reescribir son los que generalmente no lo hacen. 

Has trabajado en tantos proyectos que es imposible hablar de todos y cada uno. Pero sí que me gustaría preguntarte por "Creo en Frankie". uno de los mejores comics que he leído nunca. ¿Cómo se te ocurrió la idea?
Me alegra que te gustara. Es uno de mis comics favoritos también, en parte porque me permitió conocer al maravilloso Sonny Liew. 
La propuesta original para "Creo en Frankie" ocupaba sólo una página, y fue aprobada en base a ello. Si no recuerdo mal, es la vez que más rápido me dieron luz verde en Vértigo. Shelly estaba enamorada de la idea, se la enseñó a Karen, que la leyó y dijo "hagámoslo". 
La idea en realidad surgió de un comic sobre un grupo que había ideado un año atrás o quizás antes. Uno de los miembros del equipo era un adolescente que tenía a un pequeño, diminuto dios sentado sobre su hombro, como si fuera un mono capuchino. El dios le ayudaba en las luchas, pero su poder era muy local y limitado. Era un personaje de un solo gag, pero algo acerca de esa idea se quedó conmigo y empecé a jugar con ella. 
Eventualmente se convirtió en la primera historia romántica que escribí. La primera historia para "jóvenes adultos" que escribí (aunque no teníamos constancia de que lo era) y la primera comedia que escribí. Parece que funcionó bien, y eso me condujo directamente a "Regifters", "Blabbermouth", "Spellbinders" y mi miniserie de Sigil. 



Tu última serie de Vértigo hasta la fecha es "The Unwritten". Un gran comic que muestra tu amor por la literatura, los cuentos populares y el mundo de la imaginación... 
!Sí! Realmente sólo somos Peter y yo jugando con todas esas historias y personaje que amamos, y meditando sobre por qué las historias nos importan tanto y cual es su lugar en el gran esquema de la vida humana. Que es: son ellas las que la hacen posible. 

En España "Unwritten: apocalipsis" todavía no ha sido publicado y quiero evitar spoilers, pero el final de la serie es sencillamente increíble y hermoso. Siempre supiste cómo tenía que acabar la historia, o fue algo que decidiste una vez que ya estabas trabajando en el comic?
Sabíamos cómo debía acabar la historia de Tom, cual tenía que ser su destino final. Muchas otras cosas sucedieron a lo largo del camino, y se fueron tejiendo poco a poco. La idea originaria ya tenía a Lizzie, pero no a Richie Savoy. Y estaba la historia del señor Bun, pero no a Pauly como personaje fijo. Así es básicamente como siempre trabajamos Peter y yo. Sabemos hacia dónde estamos yendo, pero no tanto la ruta que vamos a tomar. Esa mezcla de planes trazados y hallazgos parece darnos siempre los mejores resultados. 


¿Por lo general conoces el final de tus historias o prefieres sorprenderte a ti mismo? 
Creo que el final es la única cosa que no puedes permitirte el lujo de dejar que te sorprenda. Muchas otras cosas puedes estar sujetas a cambios, porque ten por seguro que a lo largo del trayecto harás grandes descubrimientos que podrás acabar usando en la historia. Pero el final necesita estar fijado desde el inicio. Si tomas la dirección equivocada, no va a salir nada bueno de ahí.  

También eres el creador de "Riesgo Suicida" (Boom, 25 números; publicada en España por Aleta). ¿Fue siempre una larga serie limitada o tuvisteis que cerrar la colección prematuramente? 
Siempre tuvimos en mente una conclusión. Lo que no teníamos claro es cuántos capítulos debía tener la historia. Finalmente acordamos hacer una especie de arco de dos años, subdividido en seis capítulos. Podríamos haberlo hecho algo más larga. Están esos personajes que introdujimos como cameos y que podríamos haber explorado en mayor profundidad. Pero la historia fue lo que queríamos que fuera, de manera que todo lo que se perdió (si es que hubo algo) fue sólo la guinda del pastel o tal vez algo de la decoración.


Además de guionista de comics, también eres novelista. En España sólo hay publicados dos libros de Felix Castor, pero escribiste cinco. ¿Qué puedes contarme sobre ellos? ¿Es "The naming of the beast" el capítulo final en la odisea de Castor, o quizás retomes el personaje en el futuro? 
Los libros de Castor fueron mi intento de escribir historias de carácter sobrenatural en un idioma noir tipo Raymond Chandler. La idea central es que Castor es un exorcista, pero que lo hace por el dinero, lleva una gabardina, se mueve por la senda de la maldad... Fue la primera prosa secuencial que intenté escribir, al menos durante mi veintena, y no sabía si lo podría lograr o no. Descubrí que sí que era capaz, y fue locamente divertido. Pero los libros sólo se vendieron moderadamente. La gente todavía me pregunta por ellos, de modo que tiene seguidores, pero las bajas ventas llevaron a que en un momento determinado Orbit me preguntara qué más podía ofrecerles. 
Hay una sexta novela de Castor en mi cabeza que tengo intención de escribir pronto. Lo tengo planeado desde hace seis años, pero otras cosas se han ido interponiendo en el camino. 



Tu última novela es "The girl with all the gifts" ("Melanie" en España, publicada por Minotauro) Ha tenido mucho éxito y estás escribiendo el guión para la película... Cuéntame el origen del proyecto. 
España es el único país que ha cambiado el título, lo que me parece realmente interesante. Fui invitado a contribuir con una historia corta para una antología de fantasía oscura y horror. Era la última entrega de una colección anual editada por Charlaine Harris y Toni Kelner. Cada año escogen un tema engañosamente inocente, cotidiano, y le piden a diversos autores que hagan una variación oscura sobre ello. En esta ocasión el tema eran "los días escolares" Pero habiendo dicho que tomaría parte, no fui capaz de encontrar una sola idea decente. La fecha de entrega empezaba a acercarse y todo lo que me veía a la cabeza era una mala variante de Harry Potter; nada original y tampoco especialmente atractivo. Entonces me desperté una mañana con la idea de Melanie en la cabeza. No había historia con la que empezar, sólo estaba ella. Esta pequeña niña sentada en clase, escribiendo un ensayo acerca de lo que iba a hacer cuando fuera mayor. Sólo que eso nunca iba a suceder porque ya estaba muerta y no lo sabía. Todo fluyó a partir de esa primera imagen, y fluyó muy rápidamente. Escribí el relato corto, "Iphigenia in Aulis", en cuatro días. Fue una de esas raras situaciones en las que la historia te obsesiona tanto que usas cualquier momento libre para seguir escribiendo. Me escabullía hacia la habitación del hotel en ratos libres para añadir algunos párrafos más y escribía en la cama antes de meterme en la ducha. Entonces, cuando estuvo acabado, mantuve la idea en la cabeza. Sabía que había más sobre Melanie y su mundo de lo que había escrito. Así que lancé la idea de la historia, como novela y como película, y ambas versiones se juntaron bastante bien.

Háblame de la película. ¿Fue difícil adaptar tu propio material? 
No, no fue para nada difícil. Me encantan las adaptaciones, he hecho muchas, pero esto fue diferente. Escribí el guión de la película y la novela en paralelo, de modo que estuve viviendo en ese mundo durante casi todo un año, todo el tiempo que estaba despierto. Estaba inmerso en la historia.  Y creo que eso ayudó tanto a la novela como a la película. Escribí con más ímpetu y convicción de lo que lo había hecho nunca. Todo parecía venir a mí con mucha facilidad, o al menos de un modo orgánico. 



Comics, novelas, películas...e incluso una serie de televisión. Porque fuiste guionista de la serie de animación "Shadow of the Elves" en 2004...
Vaya, eso sí que es retroceder en el tiempo. Sucedió gracias a mi primer guión de cine, que era para una versión animada de Tristan e Isolda. El director/productor de la película, Thierry Schiel, estaba buscando dinero, así que le enseñó el guión a una compañía alemana, Greenlight Media. Creo que al final no pusieron dinero en la película, pero se acercaron a mí y me invitaron a ser el guionista principal en "The shadow of the Elves", que en aquel entonces se llamaba "Meadowlands".
Se trató de un trabajo muy interesante. Fue mi primera colaboración con mi mujer, Linda. Y fue la primera vez que cualquiera de los dos escribía para televisión. Fue un caso de aprendizaje sobre la marcha en el trabajo, y aprendimos mucho. Además conocimos y trabajamos con mucha gente maravillosa e inspiradora, especialmente nuestra editora. Ula Ziemann. 
Volviendo ahora la vista atrás, fue el primero en una serie de increíbles golpes de suerte que fui demasiado tonto como para realmente apreciarlo en su momento. Nuestros principios nunca conocen nuestros finales...


ENGLISH VERSION

Your comic book, “Lucifer”, is now a tv serie. ¿Are you excited? Were you involved in any way?
I’m certainly curious. But I didn’t have any direct involvement and I don’t have any real idea of where they’re going to take the series. I was aware that conversations were taking place about adapting the books, and then I was aware that Fox had decided to produce a pilot, but that’s about as far as it went.
These were Neil’s characters, of course. And my writing on Lucifer was work for hire. There was no compelling logical reason to involve me any further than that, particularly since I have zero experience of writing for American television. There wouldn’t have been much I could have brought to the table. So I’m watching with interest, but with no real sense of ownership at this stage.

Do you think they will respect the spirit of the comic or it will be something completely different? 
From the sound of things, it will go in a very different direction from the comics. Which is fine, of course. Adaptation is all about re-inventing and re-purposing things. When I wrote Lucifer I wrote it in the spirit of The Sandman, and I borrowed heavily from Neil in the way the stories were structured – especially at the start. But I was using the stories as vehicles for ideas that were mine, and even Lucifer himself morphed a little over the lifetime of the book into a somewhat different character. Again, that’s part of the brief. There’s no mileage in writing a book that spends all its time running on the spot. 


And now “One million moms” want to cancel the show without having seen it. What do you think about censorship? 
I think censorship is almost always an unmitigated evil – and I only put the “almost” in there because obviously some things intended for children have to be wary of certain kinds of content. Grown-ups can mostly handle whatever is thrown at them and should be expected to do so. Being protected from content that might offend or anger you is not a civil right, nor should it be. 
So basically, if I’m honest about it, I think the Million Moms are a bunch of buffoons who aren’t even tilting at the right windmill. As you say, they’re shouting at something that only exists in their own head, rather than reacting to the actual content of the show – which I’m pretty certain will not be iconoclastic atheism. 

You also wrote another character with his own (right now cancelled) tv serie, John Constantine “Hellblazer”. What can you tell me about your experiences writing the comic book?
I was offered Hellblazer because the editor, Will Dennis, liked what I was doing on Lucifer. The funny thing is that when he called to ask me if I wanted to write the book I said no. 
I’d always loved John Constantine as a character, and the thought of getting a crack at writing him was incredibly exciting, but I had no experience of working on two monthly books at the same time. I turned Will down because I wasn’t sure I could handle the workload! Fortunately he didn’t take my first answer as binding. He said I should go away and think about it some more. Half an hour later I called him back and said “Um… about that run on Hellblazer…” 
My plan of action was a very simple one. I’d always loved the idea of John as the laughing magician, the man who talks back to gods, angels and demons on our behalf – and usually wins his fights not with magic but by being the smartest guy in the room. Brian had taken him on a road trip around America. I brought him back home again, first to Liverpool and then to London, and I took him back to those narrative roots. 
I also raided his backstory for a supporting cast composed of people who I really wanted to write. Chas was a given, and I was very keen to put John back in the context of his family. Beyond that I mostly borrowed from Warren Ellis’s very short run on the book – Clarice Sackville and her zombie Albert, Map, Watford. Warren had created some really cool and interesting characters, and nobody had ever gone back to them. That seemed a waste. 
Structurally, I did the same as I’d done on Lucifer. I made all the story arcs be chapters in a longer story. My run was sort of a novel, told over four years and forty issues. Oh, and one OGN. I was very proud of All His Engines. 


Is there a last Constatine story you never told or you did everything you wanted with the character? 
I think I took him to where I wanted him to be. I gave him that Dantean journey into Hell to rescue his sister Cheryl, building up the sense that it was going to be another of John’s many Pyrrhic victories. But it wasn’t. It was a failure and a fiasco. That led to his burning his lock-up, forswearing magic and giving his farewell speech to the members of the Tate Club. I knew it wasn’t going to stick, but it was – for me – an ending that made sense for him. Coming back would have felt like adding a PS to the end of a long love letter. 
Of course I did come back for a one-off in isue 229, but that had been written two years before and kept as an archive story to be used – as it eventually was – as a buffer between two longer arcs. 

DC Comics decided to cancel the Vertigo serie and go with a more superheroic version of Constantine. I understand the company point of view, but I’m sad because I think it’s not the same. In my opinion there are some character who doesn't fit in the field of superheroes. What do you think? 
I didn’t have any problem with taking John back into the DC universe. That was where he was born, after all, and he’d interacted with superheroes before. Even before he had a book to call his own! But I didn’t understand why creating the Constantine book for the DCU meant ending the Vertigo book. There were plenty of precedents for having multiple versions of the same character in existence at the same time. I think they should have run Hellblazer alongside Constantine and let everyone choose their poison. 


You have worked a lot for Vertigo...and for Marvel. In many titles, but specially X-Men. It was difficult to write a mainstream comic like that?
It was harder than I thought to make that transition. My first superhero script, which mercifully nobody will ever see, consisted mainly of one vast fight scene. The ditor was Dan Raspler, and he called me up to tell me to pace myself. 
But it was something I’d always wanted to do. I grew up with those characters – the DC and Marvel icons – and they were some of the earliest stories I loved and got addicted to. I also think that superhero stories are the one genre that comics invented for themselves rather than borrowing or adapting from elsewhere. And their centre of gravity, their natural home, is in comics, in spite of how the movies are now starting to catch on. You’re never going to get in a movie the complexity and inter-relatedness of the best storytelling in the comics. 

Were you able to tell all the stories you wanted in X-Men? Do you remember anything - a story, an idea - you wanted to use and you editor didn’t let do it?
There was just one thing I didn’t get to do, and it wasn’t anybody’s fault. I had a story involving Cassandra Nova, and I pitched it too late – right after Joss Whedon decided to use her in Astonishing. I wrote the story anyway, creating another mummudrai character to replace her, but I was really keen to get my hands on her. I still think she was the most interesting new X-Men villain since Magneto. 
I do have one other regret, actually. I wish I could have kept my original team together for a little longer. Rogue, Cannonball, Iceman, Cable, Karima Shapandar, Mystique, Sabretooth and Lady Mastermind… they were just awesome characters, and they worked really well in that mix. They were always going to implode, but I would have loved to have maybe another year’s worth of stories before we made it happen. 


Hellblazer, X-Men, Ultimate Fantastic Four... All those comics existed before you...and after. Are you still reading the comic book once you stop writing it? Are you curious about what other writers did with "your" characters or it's too much painful to read it?
I always have a kind of a cooling off period, where I stay away from a book because it would just be too weird. Like, “wait, he’s moving, and talking, but I didn’t tell him to!” Then I usually go back after a while and see what’s going on. I love it when other writers pick up something I made and play with it, as Si Spurrier did so beautifully in his run on X-Men Legacy. 

What do you enjoy most? Working in your own creations or “play with other people's toys”?
It’s very hard to say. The two kinds of writing stretch different muscles, and they give different kinds of pleasure. There are some characters you just itch to get your hands on, and it’s immensely satisfying to write them. But there’s no denying that creating your own narrative universe is very hard to beat. Of course, almost every comics writer is going to be doing both of those things. The few who have a strong aversion to reinterpreting and reworking generally don’t do it. 

You have worked in a lot of project, so unfortunately we can’t talk about all of them. But I would like to ask you about “My faith in Frankie”, one of the best comic I ever read. How the idea came to you? 
I’m glad you liked it! It’s one of my favourites too, not least because it introduced me to the wonderful Sonny Liew. 
The original pitch for My Faith In Frankie was a single page, and it was approved on the strength of that. If I remember correctly, it was the quickest green light I ever got at Vertigo. Shelly loved the idea, showed it to Karen who read it and just said “yes, let’s do it.” 
The idea actually arose out of a team book that I’d roughed out a year or so before. One of the members of the team was a teenaged boy who had a little tiny god sitting on his shoulder like a Capuchin monkey. The god helped him in fights, but his power was very local and very limited. He was a one-gag character, really, but something about that idea stayed with me and I carried on playing with it. 
And eventually turned it into the first romance story I’d ever written, the first YA story I’d ever written (although we kind of didn’t acknowledge that it was that) and the first comedy I’d ever written. It seemed to work out well – and it led directly to Regifters, Blabbermouth, Spellbinders and my Sigil mini. 


Your last Vertigo serie is “The Unwritten”. A great comic who shows your love for the literature and popular tales and the world of imagination... 
Yes! It’s really just Peter and me playing with all these stories and characters that we love – and musing on why stories matter so much to us, what their place is in the big skein of human life. Which is: they make it possible. 

In Spain “Unwritten: apocalypse” is still unpublished, so I want to avoid spoilers, but the end of the serie is pretty amazing and beautiful. Did you always knew how the story should end? Or was something you decided once you were actually working in the comic? 
We knew how Tom’s story would end – what his final fate would be. A lot of other things happened along the way, though, and got woven into the fabric. The initial pitch had Lizzie in it but it didn’t have Richie Savoy. And it had the Mister Bun story, but it didn’t have Pauly as an ongoing character. 
That’s pretty much always how Peter and I work. We know where we’re heading but we’re vague on the route we’re going to take. That mix of planning and serendipity seems to produce the best results for us. 


Do you usually know how your stories will end or you prefer to be surprised during the process? 
I think the ending is the one thing you can’t afford to be surprised by. Lots of things can be left to chance, because you’re guaranteed as you go through the story to throw up some great stuff that you can use. But the ending needs to be embedded in the beginning, in a sense. If you set off in the wrong direction, you’re not going anywhere good. 

You’re also the creator of “Suicide risk” (Boom, 25 issues). It was always a long limited serie or you had to finish the book prematurely? 
It was always going to reach a conclusion. We argues back and forth, though, about how long the story should be – and finally we settled on a sort of two-year arc subdivided into about six chapters. We could definitely have spun it out to greater length. There were characters who we introduced as cameos and could have explored in more depth. But the story does what we wanted it to do, so all that was missing (if anything was) was the icing on the cake or maybe some of the decorations. 


In addition of being a comic book writer, you are also a novelist. In Spain there are only two Felix Castor’s books published, but you wrote five. What can you tell me about them? Is “The naming of the beast” the final chapter in Felix Castor's oddysey or maybe you’ll came back to the character in the future? 
The Castor books were my attempt to write supernatural stories in a kind of noirish Raymond Chandler idiom. The core idea is that Castor is an exorcist, but he does it for the money, wears a trenchcoat, walks the mean streets and so on. They were the first sequential prose I’d ever tried to write, at least since my twenties, and I had no idea whether I could do it or not. I found that I could, and that it was crazy fun. But the books only ever sold quite modestly. People still ask me about them, so they’ve got a following, but the low sales figures eventually prompted Orbit to ask me what else I had to offer. 
There is a sixth Castor novel in my head that I intend to write quite soon. I had it all planned out about six years ago, but other things intervened. 


Your last novel is “The girl with all the gifts ("Melanie" in Spain). It has been a great success and you’re also writing the movie screenplay. Tell me about the origin of the project 
Spain is the only country to change the title, which is really interesting. 
I’d been invited to contribute a short story for an anthology of dark fantasy and horror. It was the latest incarnation of an annual collection edited by Charlaine Harris and Toni Kelner. Every year they would come up with a deceptively innocent, everyday theme and ask authors to produce a dark riff on it. In this instance the theme was school days. 
But having said I’d take part, I couldn’t come up with a single decent idea. The deadline started to loom, and everything that came into my head was a bad rip-off of Harry Potter – not the slightest bit original, and not very appealing either. 
Then I woke up one morning with the idea of Melanie in my mind. There was no story, to start with – there was just her. This little girl sitting in a classroom, writing an essay about what she was going to do when she grew up. Only that was never going to happen because she was already dead and didn’t know it. 
Everything flowed from that first image, and it flowed really quickly. I wrote the short story, Iphigenia In Aulis, in four days. It was one of those rare situations where the story obsesses you so much that you use every spare moment to write some more of it down. I was sneaking away to the hotel room in between panels to add a few more paragraphs, and writing in bed before I got up to shower. 
Then when it was done I kept going back to it in my mind. I knew there was more to Melanie than that, and more to her world than that. So I pitched the story both as a novel and as a movie, and both versions came together really well. 

What can you tell me about the movie? It was difficult to adapt your own material? 
No, it wasn’t hard at all. I love adaptation in any case, and I’ve done a lot of it, but this was different. I was writing the movie screenplay and the novel side by side, so I was pretty much living in that world for the best part of a year, whenever I was awake. I was immersed in the story. And I think that helped both the novel and the movie. I wrote with more impetus and more conviction than I ever have before. Everything seemed to come easily, or at least organically. 


Comics, novels, movies...and even tv series. Because you worked as a writer for the animated series “Shadow of the Elves” in 2004...
Oh man, that’s going back a long while! It happened because of my first ever movie screenplay, for an animated version of Tristan and Isolde. The director/producer on that movie, Thierry Schiel, was looking for funding so he showed the screenplay to a German production company, Greenlight Media. I don’t think they put any money into the movie, but they did approach me and invite me to be lead writer on The Shadow Of the Elves, which was then called Meadowlands. 
It was a very cool gig to get. It was my first ever collaboration with my wife, Linda. And the first time either of us had ever written for TV. It was very much a case of learning on the job, and we learned a lot. We also got to meet and work with some wonderful, inspirational people – especially our editor, Ulla Ziemann. 
Looking back at it now, it was just one in a series of incredibly lucky breaks I was too dumb to fully appreciate at the time. Our beginnings never know our ends…



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