30/6/15


Hubo una vez un programa en Paramount Comedy llamado "La hora chanante" (¡chanante!) que más tarde se metamorfoseó en "Muchachada Nui" en la 2. Sus responsables: Julián López, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, Carlos Areces y el director y creador de toda esta locura, un tal Joaquín Reyes que, entre otras cosas, era el encargado de hacer las "celebrities" (¿a qué no has podido evitar leerlo pronunciándolo celeeeeeebritis, con eco, y con la coletilla "ahí va qué chorrazo"?), delirantes parodias de personajes famosos de los cuales éste siempre fue mi favorito.


Aparte de trabajar juntos pariendo toda clase de locuras, por separado los miembros de la cuadrilla tienen también sus respectivas carreras. Y, en solitario, Joaquín Reyes lleva ya un par de añicos recorriendo todos los confines de España con su espectáculo "Que me aspen", que, ya iba siendo hora, por fin aterrizó la semana pasada en Las Palmas de Gran Canaria.

¿Y qué ofrece el humorista en este show de hora y media de duración? Pues, como dirían otros dos genios del humor, Faemino y Cansado, "lo mismo, pero diferente". Es decir, una sucesión de reflexiones, chistes, gags, canciones... marca de la casa. Lo que se espera de él. Como debe ser.


A lo largo de 90 minutos Joaquín Reyes hace mucho el mamarracho (por cierto que el término no es despectivo sino de admiración, y es el modo en que el propio cómico presenta su carrera profesional al inicio de la velada). Lo hace alternando momentos memorables con otros no tanto. Pero, como sucede en estos casos, la acumulación de chistacos hace que, en el peor de los casos, siempre tengas la sonrisa en los labios. En el mejor, y hay bastantes momentos así, te descojonas.

La primera parte del espectáculo, por llamarlo de alguna manera, sigue las leyes del "stand up comedy", con Reyes haciendo gala de un humor negro, negrísimo, mezclado con una absurdez muy absurda. Lo de la visita a la Zarzuela es delirio puro. Lo de los bañadores de niños y niñas, tan políticamente incorrecto como brillante. Y así un comentario detrás de otro.

Baila, canta canciones (ese "Sevilla" de Bosé en inglés), bebe cerveza... Por hacer, el humorista hasta demuestra que el Cola Cao es inflamable, aunque lo mejor no es el desconcertante experimento, sino la coletilla que emplea ("os recomiendo que lo intentéis en vuestras casas. Esta misma noche, si volvéis achispados. Y si lo hacéis cerca de unas cortinas, la diversión se vuelve imprevisible")


Luego, pasado el ecuador del show, entramos en terreno conocido, con la aparición del Señor Caballo, Enjuto Mojamuto, un Mundo viejuno en directo y hasta un celebrities improvisado que demuestra que, cuando uno se viene demasiado arriba, se puede "morir de éxito". Lo que todos esperamos, coreamos y celebramos, vaya. Uno no paga su entrada para ver a Joaquín Reyes leyendo a Schopenhauer.

En el bis (sí, hay bis, como los artistas importantes) Joaquín Reyes se despide cantando la canción de "Hijo de puta, hay que decirlo más", el mejor final posible. Tanto, que quería acabar este artículo del mismo modo. Pero cuando he ido a youtube, he descubierto con sorpresa que han borrado el video original. Que me aspen.


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