27/6/15


Para ser sincero, fueron unos carteles promocionales similares a los que encabezan este artículo los que hicieron que empezara a ver "Orphan Black". A posteriori algunos amigos aseguran haberme recomendado la serie, pero, aunque no tengo motivos para pensar que me están mintiendo, la verdad es que no lo recuerdo.

Me encontraba en Nueva York de vacaciones y la ciudad estaba inundada de posters de Sarah Manning y sus "hermanas". Sólo que en aquel momento yo no sabía quién era Sarah Manning ni de qué diablos iba la serie. Lo único que tenía claro es que esos carteles habían logrado intrigarme lo suficiente como para decidir ver al menos el primer episodio (para que luego digan que la publicidad no sirve de nada, así es como me ganaron a mí).

Porque, de entrada, en un mercado televisivo tan saturado en el que es necesario llamar la atención del público de inmediato, "Orphan Black" tenía todas las de perder. Hablamos de una producción canadiense auspiciada por la BBC...americana. Sin actores conocidos. Con una estética extraña. Con un argumento complejo. Vamos, la alegría de todo publicista.

Pongo el primer episodio y ya de entrada me enamoro de su opening y de la melodía de Two fingers,
Pero la cosa mejora todavía más. En los primeros cinco minutos una joven un tanto descarriada (Sarah Manning) ve cómo una mujer se suicida en el metro. Una mujer que es exactamente igual a ella.

Con semejante arranque es imposible no querer saber qué pasa a continuación.


Así que ahí estaba yo, pegándome las dos primeras temporadas de una tacada, disfrutando con sus idas y venidas, con sus conspiraciones, su mezcla de drama y comedia. Los personajes que van, que vuelven, que ya no sabes dónde están ni quiénes son realmente. 

Recuerdo morderme las uñas cuando no estaba claro que la serie renovara para una tercera temporada. Lo aliviado que respiré al saber que volvería a la parrilla. Y lo feliz que me sentí al comprobar que también se confirmaba la cuarta temporada para 2016.

La serie lleva ya treinta capítulos a sus espaldas (a razón de 10 por temporada). Ahora es algo menos fresca que al principio, porque la sensación de sorpresa ha desaparecido y todo resulta un poco (sólo un poco) más convencional. Los giros, ese mal endémico de las series que se basan en un misterio, se multiplican y todo se vuelve poco a poco más complicado, inverosímil y hasta algo forzado. Pero qué más da. Porque lo que ha perdido en novedad lo gana en cariño hacia unos personajes que, con el tiempo, se han ganado mi corazón. Incluso aquellos que jamás pensé que pudieran despertarme la más mínima simpatía (sí, Helena, estoy hablando de ti).

"Orphan Black" es un excelente drama con (sutiles) toques de ciencia ficción. Una montaña rusa llena de misterio y diversión. Pero, sobre todo, "Orphan Black" es su protagonista, Tatiana Maslany.

Lo he dejado para el final porque quiero recrearme a la hora de hablar del impecable, increíble, excepcional trabajo de esta joven actriz que me ha dejado con la boca abierta. Es, sin lugar a dudas, la mejor interpretación que he visto en televisión en al menos la última década. Es una auténtica injusticia que Maslany no tenga en su casa una colección de Emmys y Globos de Oro. Porque su trabajo en la serie es como para hacerle un monumento. Uno de los grandes.


Tatiana Maslany hace múltiples personajes y está en pantalla prácticamente el 98% del tiempo. Pero es tan increíblemente buena que muchas veces ni siquiera te percatas de ello, como si en realidad estuvieras viendo a distintas actrices haciendo distintos personajes. Pero es ella, es siempre ella.

Jugando con toda clase de registros, dando una lección de matices, clavándolo incluso cuando una de las "hermanas" tiene que hacerse pasar por otra. Cada uno de sus personajes tiene vida propia. La amamos, la odiamos, reímos y sufrimos con todas y cada una de sus encarnaciones. Así de grande es lo que hace. Y ojo, que el resto del reparto es extremadamente bueno (mención especial para el robaescenas de Jordan Gavaris, al que es imposible no querer). Pero es que este es el show de la Maslany. En todos los sentidos.

De modo que sí, deberían darle una oportunidad a la serie aprovechando que llega el verano. Pero tengan cuidado: "Orphan Black" engancha. Mucho, Cuando terminen de ver las tres temporadas, van a empezar a morderse las uñas, desesperados, deseando que empiece YA la siguiente tanda de episodios (sí, estoy hablando de cómo me siento). Y para eso me temo que aún quedan otros diez largos, largos meses...

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