3/2/18


Hay que adelantarse en todo, y en el cine aún más. Aunque muchas de estas películas tardarán en llegar a nuestros cines, queremos que se os vaya haciendo la boca agua y podáis preparar el calendario para lo que viene. Como ya sabeís las distribuidoras tienen mucho que decir, pero en principio esto es lo más destacado que está previsto para los próximos meses.

Tomb Rider:

Angelina se fue, pero Lara Croft se queda para hacernos vivir una nueva aventura. Ahora será la actriz sueca Alicia Vikander la que tendrá que hacer todas las cabriolas del mundo, este papel siempre es muy exigente físicamente, para .... pero si pudo con Bourne esta chica puede con todo.



Dead Pool 2:

Quiero verla ya, ya, ya!!!! De todas las películas que hay para este año es la que espero con más ganas, quiero volver a ver a Ryan Reynolds liándola, ese lenguaje tan sutil, ese modo de actuar tan tierno...ese superhéroe tan diferente por el que hemos apostado con tan buen tino.

De momento vamos tirando con el Tráiler ( muy convencional también :-). Espero que no sea una decepción porque cuando pones el listón muy alto...ya sabeís un gran poder conlleva una gran responsabilidad...



Ready Player One:

Todos sabemos que Steven Spielberg es un genio que lo mismo te hace un dramón, una peli de guerra o una película de Ciencia Ficción, o todo a la vez. Pero la verdad es que la parte de ficción es la que más me gusta, y en este caso pinta muy bien.

Un mundo virtual ( que por desgracia es a lo que nos espera ) y una gran recompensa económica, aunque la recompensa en realidad es el control de la no realidad, aunque al final acaba siendo la realidad, ( que lío ).

No se si es un rollo plan Avatar o GTAV, la verdad es que me da igual, es el señor Spielberg haciendo Sci Fy y eso no me lo puedo perder.



Han Solo: A Star Wars Story

No se que decir, no se si va a ser un apaño o una gran historia pero estamos hablando de Star Wars y de mi personaje favorito, que más se puede pedir. Que la fuerza nos acompañe.





Y ya estamos con el volumen 3 del maravilloso universo Marvel y lo que nos queda...


1. Avengers: Age of Ultron

Tras la "separación" del equipo  de los Vengadores, toca reunirse de nuevo ante la amenaza de Ultrón, una inteligencia artificial con muy mala uva. Máquinas inteligentes con una mezcla de experimentación con humanos y un tema que ya hemos visto también en el universo DC, cuando intentas salvar el mundo hay daños colaterales difíciles de asumir.
Muy acertad la entrada de "Visión" en la historia.



2. Ant Man

Poco a poco se van incluyendo nuevos personajes con historias separadas pero que van guiando el camino a lo que será una peli de Marvel con tropecientos mil superhéroes en una misma escena. Ya lo vereís, ya...

Lo cierto es que este nuevo personaje nos ofrece una peli bastante divertida. Típico perdedor con ganas de recuperar a su familia y que por una oferta de el gran Michael Douglas se acaba convirtiendo en un héroe que va para largo...de momento ya está próxima a llegar a los cines la segunda parte ( además es que Paul Rudd me cae simpático desde que salía en Friends :-)



3. Capitán América: Civil War

Pues vale, aceptamos que se meta dentro de la línea del Capitán América, pero vamos que con el mogollón de personajes que incluye casi podría ser un Vengadores 3 versión extendida.

Visualmente es una auténtica pasada ver como se zurran los dos bandos, casi no caben más superhéroes en una misma secuencia ( bueno sí caben, lo vereís próximamente ). Y además ya se ve como Disney sigue con sus negocietes incorporando, muy acertadamente, a Tom Holland alias Spiderman  en la historia. Y ya así sin querer metemos a Black Panther para lo que pueda venir...



4.Doctor Extraño

Mira que me suena raro Doctor Extraño, queda más bonito Doctor Strange no? Bueno, lo importante es que incorporamos al gran hechicero al lío. Película entretenida, un poco mareante en algunas escenas, pero es que la supuesta realidad, las distintas dimensiones, es lo que tiene.

Benedict Cumberbatch ( mira que se puede tener un apellido más fácil como García ) al cual adoramos da vida al personaje.


17/12/17




Como ya dijimos en el anterior artículo sobre este tema el universo Marvel es muy grande, y como además es rentable, pues cada vez lo va a ser más. Y teniendo en cuenta la posible compra de parte de Fox por Disney...

Seguimos con la guía para que podaís ver las películas de una forma más o menos conexionada.

1. Ironman 3

Personalmente la que más me ha gustado de la saga del hombre de acero, con un Tony Stark que debe luchar contra el malvado Mandarín ( con un Ben Kingsley como siempre muy grande, y este caso bastante divertido ).

Interesante la trama real de la película sobre las posibilidades de la modificación del cuerpo humano para la posible cura de ciertos problemas hasta la fecha imposibles de solucionar y los limites de las mismas.



2. Thor: el mundo oscuro

Secuela de la película del 2011 que tampoco me parece para tirar cohetes, pero que para pasar un rato entretenido no está mal.

Mismos personajes encabezados por Chris Hemsworth, Natalie Portman y  tal vez uno de los mejores personajes de la saga ( que en la tercera parte de Thor ya me conquistó definitivamente ) Tom Hiddleston haciendo del amable hermanito Loki.



3. Capitan America: El soldado de invierno

Segunda vez que el Vengador más patriota de todos ( por algo es el primero ) da nombre a la película de Marvel, con aparición de nuevo de Scarlett, sólo por ver a esta mujer haciendo de Viuda Negra ya merece la pena pagar la entrada al cine.

De nuevo se aprovecha el elenco de actores/personajes disponibles incluyendo a Nick Furia, y entra en escena Falcon, que dará más guerra en posteriores películas. Hay que aprovechar lo máximo a los actores con contrato no?


4. Guardianes de la Galaxia

Hasta la aparición de la tercera entrega de Thor la que más me había hecho reir ( ahora mismo las pondría a la par y añadiría el Volumen 2 de este genial grupo de guardianes ).

El grupo de supuestos héroes difiere de lo típico de Marvel ( sin llegar al nivel de Masacre por supuesto ) y cada uno aporta a su manera algo diferente a la película. Lo cierto es que son personajes que se hacen carismáticos y a los que se les coge cariño. Tanto Groot como Rocket me parecen simplemente geniales ( y por si alguien no lo sabe a ambos les ponen la voz actores de mucho renombre, al primero Vin Diesel y al segundo Bradley Cooper, casi nada )


2/11/17


Sí, ya sé que esta crítica hubiera sido ideal para la noche de Halloween, pero bueno, sólo llego con dos días de retraso (no me hagan empezar a hablar de nuevo de lo difícil que es sacar tiempo para escribir, que empiezo a sentirme en una especie de círculo vicioso).

Pero al menos la espera creo que ha merecido la pena, porque hoy toca hablar de una de esas cintas que compensan su bajo presupuesto con una dosis extra de ilusión, inteligencia y un gran conocimiento del género (y del oficio). Así es "The terror of Hallow's Eve", una de las gratas sorpresas de este Sitges 2017 que, incomprensiblemente (al menos para el que aquí suscribe) tuvo su estreno en la sección Brigadoon y no como parte de la programación estándar.

A ver, no seré yo quien tire piedras contra Brigadoon (que siempre hace un trabajo ejemplar). Pero, siendo sinceros, la película que nos ocupa no sólo merecía ser proyectada en los grandes cines (si no el Auditori, como mínimo el Retiro) sino que además, siendo sinceros, es superior a algunas de las propuestas de la sección oficial.


En cualquier caso, lo importante ahora es hablar de "The terror of Hallow's Eve". Una película de terror-terror, con un aroma muy clásico (sí, ochentero), y que puede acabar siendo el principio de una larga saga, protagonizada por un tan peculiar como inquietante ser llamado "The Trickster".

Situémonos. Tim es un joven creativo, sensible, amante del género del terror y que, por desgracia, no encaja muy bien en el pueblo en el que tiene la desgracia de vivir. Que es la forma elegante de decir que sufre no sólo la incomprensión de sus vecinos (lo que ya de por sí es malo), sino también el bullying de los matones del instituto (lo que sin duda es mucho peor). Y el hecho de que su madre sea demasiado protectora con él y luche todas sus batallas, aunque es algo admirable y que está claro que hace con la mejor voluntad, la verdad es que en realidad sólo sirve para empeorar las cosas.


Un día, después de recibir otra paliza, Tim conoce a un curioso personaje: el ya citado "Trickster", un ser en apariencia inofensivo que sólo quiere ayudarle concediéndole un deseo. Pero ¿saben eso de tener cuidado con lo que se desea? Pues aquí se aplica a las mil maravillas, porque Tim quiere venganza por lo sucedido, pero lo que no termina de calibrar es la sed de sangre de su nuevo amigo sobrenatural, que tiene ideas mucho más radicales que las del joven sobre lo que significa ajustar cuentas con los matones...y con todo el que se cruza en su camino.

"The terror of Hallow's Eve" es, como decía, una carta de amor al género, a las películas de los años 70 y 80 (que queda reflejado en los efectos especiales de la película, mucho más enfocados a lo que se conoce como "efectos prácticos" (es decir, marionetas y trucos de toda la vida) que al uso del CGI sin el que hoy día muchos directores parecen no saber vivir). Una historia que sigue fielmente los patrones del género pero que, al mismo tiempo, sabe cómo introducir algunas pequeñas novedades que le confieren una identidad propia (y de lo más interesante).


Tras un primer acto digamos "convencional", la película comienza a volverse más oscura de lo que uno podría imaginarse. Sin dejar de ser fiel a sí misma, sí que hay ciertas cuestiones en su desarrollo que no son las que cabría esperar. Es decir, si eres aficionado al género, conoces las claves, sabes lo que va a pasar a cada momento. Pero aquí hay un punto, un momento concreto, en el que piensas "ey, esto no me lo esperaba". Y hasta aquí puedo leer.

Todo ello es posible gracias a la labor detrás de las cámaras de Todd Tucker, en su debut como director en el género (sólo había dirigido otra película antes, "Chucho monstruoso", que no es precisamente material para Sitges) pero curtido en mil batallas gracias a su dilatada carrera en los departamentos de maquillaje y efectos visuales en grandes producciones como "Watchmen", "Geostorm" o "Apocalypto", por citar tan sólo tres ejemplos.


Tucker pone en práctica no sólo todo lo que ha aprendido sobre cómo hacer que un presupuesto ínfimo luzca maravillosamente en la pantalla, sino que además se rodea de un equipo de primer nivel, empezando por el ya imprescindible Doug Jones, que aquí pone rasgos y voz (algo no tan habitual) al  malvado Trickster, que a primera vista parece un primo lejano de Dobby, el elfo doméstico de Harry Potter, pero que poco a poco va dejando atrás esa apariencia inofensiva y casi lastimosa para revelarse como una figura terrorífica con la que sería mejor no tener tratos.

Pero la película no es sólo Doug Jones (que hace doblete, por cierto, ya que también interpreta a un espantapájaros), puesto que el resto del casting también está a la altura, con mención especial al protagonista, Caleb Thomas, y a su madre en la pantalla, Sarah Lancaster a la que muchos recordarán por su papel en la serie "Chuck". ¡Qué diablos, si incluso hay un cameo del gran Eric Roberts!


"The terror of Hallow's Eve" es una historia sobrenatural de muerte y destinos trágicos, que pese a todo no renuncia a hablar también de temas sociales como el bullying (la película dice estar basada en hechos reales, algo que obviamente me hizo sonreír - no es la primera peli de terror que usa esa estrategia falsa - ...hasta que descubrí que en este caso sí que era cierta, pero no la parte sobrenatural sino la de los abusos, ya que está basada en los recuerdos del propio director, que sufrió acoso de niño. Mira tú por dónde, al final fue él quien rió el último, y tanto que me alegro).

No obstante, no nos engañemos. El director puede haber aprovechado la oportunidad para exorcizar algunos demonios, pero su cinta no intenta ser una crítica social, sino un divertimento para todos los que hemos crecido amando el género del terror. Para los que sabemos que cuando alguien se ofrece a ayudarte a que te vengues de tus enemigos, por bonito que parezca en realidad nada bueno puede salir de ahí.


En sus muy ajustados 80 minutos no hay tiempo para el aburrimiento. Es una montaña rusa llena de momentos escalofriantes que incluso dejan la puerta abierta para una segunda parte en la que Todd Tucker admite que ya ha pensado...y yo admito que me encantaría verla. Al final The Trickster también ha logrado engatusarme a mí.



28/10/17


Lo admito. Tengo sentimientos encontrados con esta película. Porque cuando te dicen que van a proyectar algo llamado "Science Fiction Volume One: The Osiris Child" (a partir de ahora sólo "The Osiris Child", para abreviar), tu cerebro hace "click" y dices "vale, peli de serie b, carne de videoclub". 

Y cuando encima ves que el protagonista es Kellan Lutz, que es uno de esos tipos que te suenan de algún sitio, posiblemente de unos cuantos subproductos, pero que no eres capaz de ubicarlo exactamente, pues como que te reafirmas en tu idea (por cierto, consulta a Imdb mediante, Lutz se dejaba ver en "Los mercenarios 3", "Extraction" - lo que yo decía, subproducto con el nuevo Nicolas Cage, o sea, Bruce Willis - o la saga "Crepúsculo", que admito que no es precisamente el tipo de saga que mejor controlo).


Pero como te pica la curiosidad y eres un tarado que ve películas sin tino, decides aprovechar para darle una oportunidad...y sí, no andabas desencaminado. Es una serie b en el espacio, con unos efectos especiales apañados y con un puñado de actores de segunda que hacen lo que pueden (que Isabel Lucas me caiga muy bien no quita para que no sea lo que yo llamaría una estrella rutilante, y a Rachel Griffiths hace tiempo que se le pasó su oportunidad). Y sin embargo, la historia tiene algo...

Les pongo en situación. Típico conflicto "padre que es un crack como piloto pero que ha caído en desgracia tiene relación tirante con hija pequeña que no le ve todo cuanto desearía". Pero luego resulta que, por motivos que no vienen al caso (o sí, pero es que si lo cuento todo, qué gracia tiene) unos monstruos quedan sueltos en el planeta donde está la niña. y las altas instancias deciden que para qué complicarse la vida, cuando lo más fácil es exterminar el planeta entero y así nos dejamos de boberías.


Obviamente al padre no le hace ninguna gracia el tema, así que vuela al planeta para rescatar a su hija, para lo que cuenta con la ayuda de una serie de tipos chungos a los que se va encontrando (el citado Lutz, que es un preso fugado, una pareja de hermanastros a los que les falta un tornillo...) y que, en el fondo, en realidad tienen un corazón de oro y madera de héroe. Como marcan los cánones.

Así que durante buena parte de la película todo va según lo previsto y va pasando lo que se supone que tiene que ocurrir... hasta que llega el último tercio de historia y, sin que esto se convierta en "El Padrino" (no nos pasemos), sí que es cierto que hay que aplaudir la decisión de su director de dar un giro de timón que te deja con una sensación agridulce...y de paso explica lo de "Volume One". Porque en realidad esto es sólo el principio de una historia mucho más larga que supongo intentarán contar en el futuro, en sucesivas entregas.


Salvando mucho las distancias, pero para tratar de entendernos, "The Osiris Child" funciona como lo hacía la serie de televisión "Babylon 5" (si no la han visto, ya tienen deberes, porque es magnífica). Decorados de cartón piedra, una premisa que parece mil veces vista...y luego te das cuenta de que no, que el resultado tiene su personalidad propia. Es de estos raros casos en los que el resultado final es mejor que el "pitch" que le presentas al productor para que te dé el dinero.

Pues con la peli pasa eso. Sin dejar de ser una serie B, sin dejar de tener fallos, clichés y situaciones mil veces vista, lo cierto es que al menos es una historia con alma y mejor planteada de lo que uno podría pensarse. Es una producción ambiciosa camuflada de producto de sobremesa. Es más, si me dicen que sus responsables tienen claro todo el desarrollo de la saga, me lo creo. Porque tiene pinta de ello.


A la película también le ayuda su distribución en capítulos, que van saltando de unos personajes a otros y también a través del tiempo, contándonos, de forma no lineal, el pasado del personaje de Keiran Lutz, por qué ingresó en prisión y cómo logró escapar. Esa estructura episódica hace que la película no resulte nunca pesada, lo que es un gran punto a su favor.

De modo que, como decía al principio, estoy en una encrucijada. Porque "The Osiris Child" no es una gran película ni ofrece nada realmente original. Pero, al mismo tiempo, de un modo extraño, consigue atraparte. Lo único que puedo decir es que si Shane Abbess decide atreverse algún día con el "Volume 2", aquí tiene un espectador. Algo escéptico, sí, pero interesado en saber hacia dónde continúa la historia..





En los últimos años Sitges está siendo un poco menos Sitges. No me refiero a su ecléctica programación (el festival se ha convertido en una muestra de cine de terror, ciencia ficción, películas asiáticas...y lo que se tercie. Pero oye, yo encantado) ni a la calidad de las cintas (este año, sin ir más lejos, la cosecha ha sido fabulosa). Hablo de la falta de sangre, de esas películas de serie b que quizás no sean una maravilla pero que siempre son divertidas de ver rodeadas de fanáticos del género.

No sé, es como si los gustos hubieran cambiado, y ahora a los directores les interesara más contar historias introspectivas, usando el género únicamente como excusa. O, directamente, que su propósito sea aburrir sobremanera al personal (uy, ya hablaremos de "Revenge"...). Por desgracia para los seguidores de este tipo de propuestas más cañeras, como un servidor, parece que las historias gamberras están cayendo un poco en desuso.


Supongo que por eso me gustó tanto "Mayhem". Un film sin demasiadas pretensiones que probablemente si la hubiera visto en alguna plataforma digital, desde el salón de mi casa, me habría dejado un poco frío. Pero en Sitges, a las 8.30 de la mañana, esa ración de sangre y violencia desatada que propone me supo a gloria, para qué negarlo.

Tampoco se esperen una historia especialmente compleja, aún cuando el director (Joe Lynch, firmante de esa curiosidad llamada "Evelyn", en la que Salma Hayek repartía estopa) introduce algunos elementos de crítica social y denuncia sobre la manera en la que actúan las grandes corporaciones de abogados. Pero esto es como las pelis de Luc Besson: no se dejen engañar, el componente social le importa poco. Ni "Venganza" era (obviamente) un estudio serio sobre la trata de blancas ni "Mayhem" aporta nada al tema de los bancos y las hipotecas que no se resuma en una frase de una servilleta de cafetería.

Aquí tenemos a Derek Cho (Steven Yeun, recién salido de "The Walking Dead"), un abogado que es una buena persona pero que en algún momento perdió su camino y se ha vuelto un auténtico capullo. Por eso cuando una letrada independiente va a visitarle para pedirle ayuda para sus clientes, que van a ser desahuciados, él pasa completamente del tema. Aunque, cosas del karma, resulta que sólo unos minutos después al pobre Derek le despiden por un error/crimen que, como le pasaba al "Equipo A", él tampoco cometió, sino que le están intentando cargar el muerto.


Pero tranquilos, que aunque el tema parece que puede derivar en un drama social, no es así. Son las dos pinceladas necesarias para intentar hacer tridimensional al prota, que en el fondo sabemos que es un pedazo de pan, y de paso presentar al resto de integrantes de la oficina, por eso de que cuantos más seamos, más reiremos una vez que empecemos a arrancarnos las cabezas los unos a los otros.

Porque (y aquí es donde quería llegar) resulta que "Mayhem" tiene lugar en un mundo en el que se desató un virus que volvía irracionalmente agresiva a la gente. La gracia está en que, bajo sus efectos, la gente no es legalmente responsable de sus actos (gracias a un error en la legislación que averiguó...¿adivinan quién? Exacto, nuestro prota). Y aunque la plaga ya está prácticamente controlada, como no podía ser menos, se desarrolla un brote en el edificio, que es puesto en cuarentena. Las autoridades sueltan el antídoto (vía aérea), pero claro, eso tarda unas horas en hacer efecto...tiempo más que suficiente para que todo el mundo decida arreglar cuentas con sus compañeros.


A partir de ese momento ya se pueden imaginar qué les espera. Nuestro protagonista intentando demostrar su inocencia...a puñetazo limpio hasta llegar a los jefes supremos. Y por el camino mientras pierde la calma recupera su humanidad, y decide formar equipo con la otra letrada porque a) unidos es más fácil sobrevivir; b) la chica es guapa; y c) es lo que pasa en estas películas, que algún mcguffin deben tener para que la trama avance.

"Mayhem" es diversión en estado puro que funciona casi como un videojuego, en el que hay que ir ascendiendo niveles. Porque la estructura piramidal de la empresa (que queda claro en los primeros minutos, en los que se presenta a todos los personajes) invita precisamente a eso. Los "rivales" son cada vez más difíciles, y para llegar al último piso, al del gran jefazo, pues eso, primero hay que abrirse paso como sea (y ya imaginan cómo es) a través de todos esos subalternos que tienen sus propios problemas, que se la tenían jurada a alguien y a los que en el fondo también les va la marcha.


Insisto, sé que no es una obra maestra y creo que me abstendré de volver a verla en el futuro, para quedarme con la grata impresión que me causó. Pero como digo, fue mucho más divertida de ver que las tres últimas temporadas de "The Walking Dead", y además dura infinitamente menos, unos ajustados 86 minutos. 

No pasará a la historia, no ofrece nada nuevo. Pero la mercancía, que no engaña a nadie, es de primer nivel. El ritmo no decae, los buenos te caen bien, los malos te caen mal y hay suficiente violencia como para contentar a las legiones de fans de este tipo de películas. Gente como yo, que aplaudió cada muerte igual que hizo un servidor. Porque el buen cine de evasión es eso, lograr que te evadas un rato mientras sacias tu sed de sangre (si han visto el anuncio de Sitges de este año entenderán la referencia).



27/10/17


Aún no tengo del todo claro si los responsables de Amazon Japon (rama televisiva) son unos valientes o unos locos. Posiblemente ambas cosas.

Estamos ante una nueva edad de oro de la televisión. Plataformas como HBO o Netflix han cambiado las reglas del juego, tanto en la pequeña como en la gran pantalla, apostando por financiar proyectos de grandes estrellas a las que les han otorgado plena libertad creativa. Es lo que nos ha permitido tener una nueva y excepcional temporada de "Twin Peaks" (gracias, Showtime) o que genios como David Fincher decidieran aparcar por un tiempo los largometrajes para sacar adelante proyectos que, aunque no se vean en la gran pantalla, son igual o incluso más interesantes ("House of Cards", "Mindhunters").


Pues inmersos en esta vorágine, y viendo que en Estados Unidos sus homólogos están repartiendo billetes como si fueran caramelos, los ejecutivos de Amazon Japon no han querido ser menos, por lo que decidieron sacar adelante su propia serie. ¿Y a quién se la encargaron? Ni más ni menos que a Sion Sono, al que intuyo que le dijeron "aquí tienes el dinero, haz lo que te dé la gana". Y eso es que lo que hizo Sion Sono, ni más ni menos. Sacarse de la manga algo tan extraño, bizarro y a ratos genial (vamos, su marca personal) como "Tokyo Vampire Hotel".

Lo dicho, valientes y locos.

A la espera de que Amazon se reponga del shock y decida sacar la serie también en España (o al menos en Estados Unidos), y para que el resto del mundo pudiera echar un vistazo a la mente enferma (dicho con cariño y respeto) de Sono, al menos sí que dieron autorización para reconvertir la serie (unas 9 horas de metraje) en un largometraje de 140 minutos en el que se recoge la esencia del proyecto. Película que es lo que se ha proyectado en Sitges, en uno de esos maratones nocturnos tan interesantes como odiosos (en serio, en este festival todo minuto de sueño es bienvenido, y cuando acabas a eso de las tres de la mañana teniendo que levantarte a las siete al día siguiente, te acuerdas de Ángel Sala, pero no por los motivos correctos).


Como digo, más allá de admitir que tengo mucha curiosidad por el resto del material (la misma que aún me despierta la serie de televisión de la inclasificable "The Virgin Psychics") en lo que respecta a la película, sus responsables han hecho un trabajo exquisito, ya que la selección tiene sentido en sí mismo. Bueno, todo el sentido que se le puede pedir a un trabajo de Sion Sono. Sí, hay cortes abruptos y cambios de ritmo radicales. Pero qué diablos, eso también se lo llevo viendo en muchas películas que no adaptan material de la pequeña pantalla.

¿Y de qué va "Tokyo Vampire Hotel?" Buena pregunta. Pues, como su propio nombre indica, hay vampiros (clanes en guerra) y hay un hotel al que la acción se traslada cuando la cinta ya lleva casi una hora. El resto, como siempre, es indescriptible. Matanzas, situaciones bizarras, mucha sangre, vueltas de tuerca y delirios made in Siono que, como también es habitual en él, termina sobrepasando al espectador, que acaba aturdido ante la sobrecarga de estímulos visuales.


Lo mejor de "Tokyo Vampire Hotel" reside en sus primeros 80 minutos, una sucesión de escenas adrenalíticas llenas de violencia y sangre que me recordaron al brillante inicio de "Tag" (vista hace un par de años también por aquí). Hay que admitir que Sion Sono sabe cómo llamar la atención. Nunca necesita unos minutos de tranquilidad antes de que sus películas arranquen, él pisa el acelerador y empieza siempre muy arriba, dejándote sin respiración. El inicio, como digo, es brutal. Violencia, muerte, muerte, más muertes, persecuciones, vampiros, profecías... Puro delirio.

Pero, como ocurría con "Tag", aquí la cosa también va perdiendo fuelle y termina convertida en un pastiche difícil de describir. La trama se vuelve confusa, las situaciones se enredan y no dejas de pensar que quizás has cerrado los ojos sin querer y te has perdido algo (o que el editor se olvidó de incorporar algún capítulo de la serie que pudiera otorgar un poco de coherencia a lo que estás viendo).


No, no nos engañemos. En este caso no eres tú, sino que es él. Sion Sono, que de repente mezcla la historia principal con subtramas que tienen que ver con el hotel y con sus huéspedes, que lo mismo parece que asisten a una fiesta que descubren que ellos son el plato principal del menú, para luego decidir escapar, para luego regresar, para terminar decidiendo procrear entre ellos, para... No, en serio, no tiene sentido tratar de encontrarle sentido. 

El resultado final es irregular, y terminas con esa sensación de "ni lo he pillado todo ni estoy del todo seguro que me importe". Las traiciones, las luchas entre clanes, el destino de la protagonista... todo termina en un "qué más da". Pero eso no quita para admitir que, hasta ese momento, al menos un servidor disfrutó del viaje. Al menos de ciertos momentos del viaje, que me hicieron sonreír y tener ganas de aplaudir ante el catálogo de locuras de Sono.


"Tokyo Vampire Hotel" es un Sion Sono desatado, para lo bueno y para lo malo. Esto nos ofrece grandes momentos, pero sí que es cierto que no puedes dejar de pensar que el día que un productor con talento logre atarlo en corto, nos ofrecerá por fin una auténtica obra maestra. Mientras tanto, nos queda una obra irregular que no puedo decir en conciencia que sea una buena película. Pero tampoco que sea mala. A ver, una cinta en la que una vampiresa engulle a una chica por la vagina condenándola a una especie de infierno que existe entre sus piernas nunca puede ser mala.

De modo que no, no está en mi Top 15 de Sitges...pero admito que ardo en deseos de ver la serie o, llegado el caso, me conformaría con un segundo visionado de la película. Y eso tiene que significar algo, ¿no?




Hay veces en las que los astros simplemente se alinean. Es lo que le ha ocurrido al Festival de Sitges que, sabiendo que este año celebraba su 50 aniversario, quiso contar con tiempo con un maestro de ceremonias de excepción, como es Guillermo del Toro. Presencia que fue revelada con 365 días de antelación, en la clausura de Sitges 2016.

Claro, tener a Del Toro ya es de por sí un gran atractivo. Pero cuando justo ese año el director firma una de sus mejores películas, como es "La forma del agua", la cosa pinta aún mejor si cabe (sobre todo cuando logras amarrar la cinta para que inaugure el festival). Y si ya resulta que, contra todo pronóstico, en el Festival de Venecia deciden apostar por el fantástico y le otorgan el León de Oro, pues mira, resulta que has hecho un pleno al 15.


"La forma del agua" es un cuento de hadas hermoso pero oscuro. Guillermo del Toro regresa a esa suerte de realismo mágico que tan buen resultado le dio en "El laberinto del fauno" para contarnos la historia de amor entre una joven muda (espléndida Sally Hawkins, no por nada firme candidata a conseguir, cuanto menos, una nominación al Oscar a la mejor actriz) y una criatura marina salvaje retenida en unas instalaciones gubernamentales. 

En realidad, la trama es muy sencilla, pero es que no importa tanto el qué cuenta, sino el cómo lo cuenta. Ahí es donde Del Toro se hace grande. Consciente o inconscientemente (yo apuesto más por lo primero), en cada plano de la película se nota su doloroso paso por Hollywood. Sus pulsos con los grandes estudios, las presiones, los proyectos que nunca terminan de cuajar (esa "En las montañas de la locura" que tanto me gustaría ver en pantalla grande, y que me temo que me quedaré con las ganas).


Es como si Del Toro hubiera dicho "a la mierda". No quiero escuchar a otro ejecutivo, no quiero más sugerencias que en realidad son imposiciones. Voy a hacer una película más pequeña pero infinitamente más personal. Una que tenga todo lo que a mí me gusta. Una en la que por fin poder en práctica todo aquello de lo que siempre hablo (es un placer escuchar al director hablar de cine) pero que luego no siempre aparece reflejado en la pantalla. Y es que es curioso que el responsable de gigantescas cintas como "Pacific Rim" o "La cumbre escarlata", llenas de megaestrellas, siempre dé lo mejor de sí mismo en proyectos más minoritarios como "El espinazo del diablo" o "El laberinto del fauno".

En este sentido, se podría decir que "La forma del agua" es su mejor película. No sé si la más auténtica, pero posiblemente sí la más personal. Una en la que se nota el inmenso amor de Del Toro por el séptimo arte. Sus habilidades como contador de historias. Como soñador que quiere compartir con la audiencia aquellas ideas locas que le rondan por la cabeza y a las que necesita dar salida.


Es esa fuerza, ese empuje, esa pasión, lo que eleva "La forma del agua" y la convierte en un triunfo que se colará en la ceremonia de los Oscar (aunque ya vaticino que no se llevará los premios importantes. A la Academia le encanta aparentar modernidad, pero en realidad siguen pensando que el género fantástico no es auténtico cine). Y es lo que la convierte en un gran título a pesar de sus fallos y puntos débiles.

Porque sí, los tiene. Y se le notan. Se mire como se mire, y a pesar de esa dosis de realidad con la que el director quiere recubrir su obra (ese componente sexual que no se esconde en ningún momento), "La forma del agua" está llena de personajes-clichés. Desde el malo malísimo Michael Shannon (genial, como siempre), hasta Richard Jenkins, pasando por Michael Stulhbarg u Octavia Spencer. No nos engañemos. Están todos increíbles porque son actores de primer nivel. Pero sus personajes son tan entrañables como planos.


También podría detenerme a contarles que, por mucho que el gran Guillermo insistiera en la rueda de prensa que intentó alejarse todo lo posible de Abe Sapiens y de la Criatura del Lago Negro, su monstruo es precisamente un cruce de ambos (si me dicen que es el primo del personaje de Hellboy, me lo creo). O los inevitables paralelismos con "Amélie", película de la que bebe mucho, no sólo en cómo cuenta la historia, sino en el uso del color y de ciertos movimientos de cámara.

Podría seguir hablando de fallos, errores, imperfecciones. Pero entonces estaría dejando que la magia se me escapara entre los dedos. Porque lo mejor de "La forma del agua", como dije antes, está en cómo cuenta su historia. El modo en que nos emociona, nos hace sonreír, logra que incluso los escépticos como yo se dejen llevar un momento por la belleza de un mundo cruel, sí, pero infinitamente romántico. Es una obra hecha con el corazón que habla directamente al corazón del espectador. Las palabras pueden describir el cascarón, pero nunca serán justas con la magnífica obra de Guillermo del Toro ni con lo que es capaz de hacernos sentir.


Sitges 50 se estrenó con una película 10. ¿Qué más se puede pedir?


8/10/17


El "problema" de crear una obra maestra del cine es que, pase lo que pase, siempre acabarán refiriéndose a ti como "el director de...", y que las comparaciones terminarán siendo inevitables (aunque lo bueno es que se puede vivir prácticamente la vida entera de una obra maestra y mantener el estatus. Y si no que se lo digan a Copppola, que lleva casi tres décadas sin hacer una película medianamente digna, pero sigue siendo uno de los grandes porque "El Padrino" es mucho Padrino...)

De modo que aquí estamos para hablar de "C'est la vie!", la nueva película de Olivier Nakache y Éric Toledano...que son los directores de esa joya que fue, es y será "Intocable". Y dentro de 15 años seguirán haciendo películas (o eso espero) y muchas serán buenas (o eso deseo), pero seguirán siendo los directores de "Intocable". Porque los seres humanos, yo el primero, somos así.


Afortunadamente Nakache y Toledano, que no son tontos, han decidido que lo mejor para poner distancia es hacer películas diferentes a la que les encumbró a la fama. Ya lo era "Samba" y lo es la cinta que aquí nos ocupa, que se mantiene dentro del género de la comedia, pero alejada de la profundidad de la historia que compartieron Omar Shy y Françoise Cluzet (el "Dustin Hoffman francés").

En esta ocasión los directores se adentran en el terreno de las bodas, a través de los ojos (muchos ojos) de los integrantes de una empresa encargada de organizar convites (desde la música hasta la fotografía, pasando, cómo no, por el catering). Sólo que en esta ocasión les toca además ir vestidos con pelucas, al estilo siglo XVIII, y lidiar con un novio que es bastante gilipollas, para qué negarlo. 


La historia, tras un pequeño prólogo (excepcional), se centra en las horas que van desde que los empleados llegan a la finca en la que va a tener lugar la celebración hasta el momento en que ésta acaba, al día siguiente. Menos de 24 horas que sirven para hacer un retrato de todos los problemas que se pueden presentar en este tipo de eventos, obviamente exagerados (aunque no tanto como la gente se pueda pensar, que tengo amigos que trabajan en estas cosas y me han contado historias para no dormir).

Seguro que Ken Loach habría aprovechado la ocasión para hacer un drama sobre las condiciones laborales de estos pobres trabajadores y los sinsabores de sus vidas. Pero afortunadamente ni Nakache ni Toledano son Loach, y prefieren centrarse en hacer una película divertida, llega de pequeños gags de esos que, sin hacerse reír a carcajadas, sí que hacen que mantengas todo el rato la sonrisa. 


Porque "C'est la vie" habla de seres humanos, de sus conflictos, sus manías, incluso toca temas sociales pero, no nos engañemos, tampoco es que profundice demasiado en ninguno de los protagonistas, que quedan marcados (perfectamente marcados, que conste) con un par de rasgos. Tenemos al jefe hastiado, el dj chulesco, la encargada con problemas de temperamento, el inmigrante que sólo dice obviedades (uno de los mejores running gags del film), el empleado torpe... Y así hasta más de una decena de personajes que componen esta historia coral tan simpática como divertida.

Es curioso, porque la verdad es que mientras la estás viendo piensas que la película es entretenida, sí, pero que tampoco es para tanto (vamos, que no tiene destellos de genialidad). Pero justo cuando está acabando, cuando los trabajadores comienzan a despedirse hasta la siguiente celebración, descubres que en realidad te importan y te caen bien. Que han calado más en ti de lo que realmente creías. Que durante cien minutos has estado completamente volcado en la historia y en sus protagonistas, y que los vas a echar de menos. Y ahí es donde se nota la maestría de sus responsables.


"C'est la vie!" es una comedia que, sin perder la ocasión de introducir gags y jugar con los tópicos, logra añadir a la mezcla ese ingrediente mágico que es lo que separa a las buenas de las malas películas: el alma. La cinta tiene alma, tiene ese no sé qué que es imposible de explicar, pero que es lo que hace que el espectador al final se sienta cómplice de lo que está saliendo en la pantalla. Que, más allá de reírse ante ciertas situaciones y sorprenderse por otras, lo más importante es que al final nunca pierda el interés. 

Todo ello sazonado con momentos impagables como el del globo, la búsqueda incesante de un pretexto, ese fotógrafo gorrón que al final es quien más provecho le saca a la celebración (y hasta aquí podemos leer), el recurso de los hojaldres y un sinfín más de divertidas ocurrencias que convierten a "C'est la vie!" en un título de obligado visionado y disfrute, que por si fuera poco tiene un elenco inspirado no, lo siguiente (Jean Pierre Bacri, Gilles Lellouche, Vincent Macaigne, Jean-Paul Rouve, Eye Haïdara...todos, sin excepción, lo bordan).


De modo que sí, la película me ha puesto de buen humor y  me deja deseoso de saber ya cuál será el nuevo proyecto de Olivier Nakache y Éric Toledano. Ya saben, los directores de "Intocable"...






7/10/17


A veces conocer en persona a los responsables de una película es una pequeña maldición que acaba con toda esperanza de ser imparcial con la misma. Porque Sergio G. Sánchez, el director de "El secreto de Marrowbone" es un tipo tan encantador, tan entusiasta, tan todo, que admito que posiblemente le tengo a la película más cariño del que realmente se merece. Y por eso se me hace tan difícil ser justo a la hora de valorarla.

Porque existen dos "El secreto de Marrowbone". Para que lo entiendan mejor, les contaré una pequeña anécdota. Cuando entrevisté a Sergio, lo primero que me preguntó fue en cual de los dos pases había visto la película. Sus palabras textuales fueron "¿En el desastroso de prensa o en el del público"?


La frase ejemplifica perfectamente lo que ocurre con la cinta, que está hecha más para el gran público que para los expertos, que muchas veces adoptan una actitud de lo más cínica ante el material que están visionando (los que siguen esta página ya saben que tengo una relación difícil con los llamados "críticos", gremio del que no sólo no me siento parte sino que además me produce bastante repelús. Saben que yo prefiero ver esto como "una opinión subjetiva que espero que les resulte interesante, pero que no deberían creerse a pies juntillas, ya que para gustos, colores").

Pues eso es lo que pasa con "El secreto de Marrowbone". Que es una película pensada para la gente que ni entiende cómo se hace una película, ni le importa con tal de pasárselo bien en el cine. Con sus golpes de efecto, sus trucos, sus recursos mil veces visto...pero que funcionan. Es decir, la película ni innova ni pasará a la historia del cine, pero entretener, entretiene.

Por si se lo preguntan, vi la película en el pase del público.


¿Y de qué va la cinta? Pues cuenta la historia de cuatro hermanos que, a finales de los 60, llegan a una casa en medio del campo, cerca de un pequeño pueblo, junto a su madre, huyendo del violento progenitor. Su madre no tarda en morir presa de una enfermedad (eso pasa en los primeros 5 minutos, no estoy haciendo un gran spoiler), así que los chavales se quedan solos en una casa extraña, en la que suceden cosas raras y en la que es necesario tener siempre tapados los espejos porque hay algo, una presencia, que les acecha.

Sí, soy consciente de que el argumento suena a peli de terror. Pero no se asusten (o se emocionen, si son amantes del género) porque miedo, lo que se dice miedo, da poquito. En realidad es más un melodrama con toques de suspense, una mezcla para todos los públicos en las que se invita al espectador a dar un par de saltos en la butaca (saltitos, más bien) aunque la apuesta fuerte son los personajes, sus motivaciones y traumas.


Si al ver "Marrowbone" les recuerda en cuanto a forma, argumento e intenciones a "El orfanato", que sepan que no están locos, porque Sergio G. Sánchez fue el guionista de la película de Bayona (que le devuelve el favor produciendo su debut en la dirección) y las similitudes son bastante obvias. Mezclen eso con un poco de "Los otros" y entenderán perfectamente por dónde van los tiros.

Me toca volver a hacer hincapié en el terreno de los gustos personales. A mí "El orfanato" me parecía que estaba muy bien hecha, pero jamás logró atraparme, porque la combinación terror-melodrama no termina de convencerme. Y "El secreto de Marrowbone", a pesar de sus buenas intenciones, a pesar del talento de Sergio (la peli está muy bien rodada, con la casa siendo un protagonista más, uno que además termina siendo angustioso), a pesar de tener a toda la maquinaria Basile-Tele 5 detrás, es algo inferior a la película de Bayona, así que si la otra tampoco me volvió loco, entenderán que ésta lo haga aún menos. 


Pero como decía luego está el factor Sergio, que me hace tenerle un cariño especial... (cuando escuchas hablar a los directores y explicarte el por qué de cada decisión, de repente como que le das más importancia a lo que estás viendo, porque te das cuenta de detalles sutiles que se te pasaron por alto. Aunque claro, a no ser que vean la peli en blu ray, con los audiocomentarios, en el cine como que todas estas buenas intenciones les darán un tanto igual). 

"El secreto de Marrowbone" es, en resumidas cuentas, un producto pensado para la audiencia en sentido amplio, que sólo quiere contar una historia entretenida de un modo interesante (y un poco truculento, todo hay que decirlo). No le busquen los tres pies al gato, porque no hay más. Bueno, sí, que en el reparto, que está muy bien (Charlie Heaton de "Stranger Things", Mia Goth, George MacKay), podemos encontrar a Anya Taylor.Joy ("La bruja", "Múltiple", la futura "Los nuevos mutantes"), que es otra de mis múltiples debilidades personales.


Diría que sólo por ella merece la pena ver la película, pero es un comentario frívolo e injusto para una cinta que, lo tengo claro, será mejor acogida por el público de lo que la ha tratado la crítica en este festival.





6/10/17


Qué pena da cuando uno cuenta con la mejor materia prima, pero el resultado final está muy por debajo de las expectativas. Y mucho me temo que eso es lo que ocurre con "Wonderstruck".

A priori, la película lo tenia todo para convertirse en uno de los grandes títulos del año. Su director es el reputado Todd Haynes, recién salido de su excelente "Carol". Su protagonista es la siempre grandiosa Julianne Moore, y por si fuera poco la peli se basa en un libro de Brian Selznick, autor de la novela en la que se basó la maravillosa "La invención de Hugo" (sin duda el mejor Scorsese en el último cuarto de siglo).

Pero el problema es que, si por separado todos esos nombres son garantías de calidad, juntos la mezcla ha terminado siendo de lo más descafeinada. Quizás porque la tortilla de patatas y el helado de chocolate son deliciosos, pero juntos en el mismo plato posiblemente sabrían bastante mal.


En este sentido me temo que la nota discordante en la ecuación es Todd Haynes, que parece como pez fuera del agua haciendo frente a una historia que necesita de un tipo de sensibilidad que no casa del todo con la del director. Dicho de otro modo, su elección para esta historia tierna y emotiva, demasiado "familiar" es un error tan grande como lo sería poner a Woody Allen al frente de una entrega de la saga "Transformers". La carrera de Haynes ("Lejos del cielo", "Velvet Goldmine", la citada "Carol"...) deja claro que a él lo que le van son los melodramas adultos, sobre todo los que tienen conflicto sexuales de por medio.

Y es que la novela de Selznick, en realidad, no se aleja mucho en cuanto a tono a lo que ya contaba en "Hugo", es decir, la importancia de la familia, un leve misterio que nos ofrece la clave sobre el comportamiento de sus protagonistas, la importancia de los sueños... Incluso hay de nuevo referencias al mundo del cine (no tan profundas como toda la trama de Meliés en el citado film, pero sí que tiene su importancia).


En esta ocasión tenemos dos historias a priori independientes, que se van alternando en pantalla. Una sucede en 1927 y sigue a una chica que se escapa de casa para buscar a su madre, estrella de cine, y la otra tiene como protagonista a un niño sordo en la década de los 70 que sale en busca de su padre. Los dos se meten en algún que otro lío, pero tampoco nada del otro jueves, y al final te das cuenta de que su búsqueda carece de sentido del drama. Algo que tampoco es que abundara en "Hugo" (ay, qué malas son las comparaciones), pero al menos allí te sentías envuelto por un sentimiento de magia y fantasía que te llevaba a no despegar los ojos de la pantalla. Aquí, a ratos, admito que me costó lograr que no se me cerraran los párpados.

Porque Todd Haynes, aunque se esfuerza, no tiene la maestría de Scorsese rodando. Aquí lo fía todo al recurso de alternar el blanco y negro (en la historia de los años 20) con el color, y hacer que las imágenes y la música cobren mucha importancia (como en "The Artist", pero sin gracia). De mdo que cuando la apuesta falla al no ser suficiente, todo se viene abajo. Mención aparte merece el modo en que pasa de una historia a la otra, sin ningún tipo de sentido, estructura o el más mínimo ritmo. Está claro que la cinta no va a ganar el Oscar al mejor montaje.


Cuando juegas con un material delicado, que se sustenta más en intentar llegar al corazón del espectador que en contar una historia compacta, corres el riesgo de que el castillo de naipes se derrumbe ante tus ojos. Y me temo que eso es lo que sucede en "Wonderstruck". Incapaz de sacar a su niño interior (supongo que porque sencillamente no lo tiene), la película de Haynes se convierte en un "quiero y no puedo" en el que ni siquiera la maestría de Julianne Moore (en un papel secundario, tampoco vayan a creerse) logra conferir demasiado interés a una película que, a falta de alma, se desinfla a medio camino.

Como digo (y obviamente es una opinión personal) probablemente el error haya sido dejar este material en manos del director equivocado. Spielberg, con esto, habría sacado petróleo (bueno, Spielberg sacaría petróleo hasta de las páginas amarillas, pero esa es otra historia). El pobre Todd Haynes sin embargo parece empeñado en intentar hacer ver a todo el mundo que él también puede contar un tipo de historia diferente...cuando lo cierto es que no puede. Lo que tampoco es nada grave porque, como digo, en su campo es un auténtico maestro.


Sólo que este no es su campo, ésta no es mi película y "Wonderstruck" promete un museo de las maravillas que al final, en vez de fascinante, resulta tedioso. Una pena.




5/10/17


Gran fanático del tema como soy, tengo el firme convencimiento de que no hay película mala sobre sectas. Las hay brillantes y menos brillantes, pero todas tienen su aquel. Y "The endless" no es una excepción.

Claro que la cosa tiene trampa, porque no estoy seguro de que la película se pueda inscribir dentro de esa categoría. O al menos no únicamente. Porque como ya hicieran en sus anteriores trabajos (sobre todo la excelente y nunca suficientemente alabada "Spring"), a Justin Beston y Aaron Moorhead les gusta mezclar géneros, y cuando el espectador cree que sabe por dónde va a ir la cosa, dar un volantazo e ir en dirección contraria.


Dos hermanos (los propios directores, excelente tanto delante como detrás de las cámaras) malviven atrapados en unas vidas rutinarias que no les llevan a ninguna parte. No tienen parejas (ni citas), no tienen dinero... Puede que buena parte de la culpa se deba a los efectos secundarios de haber pertenecido a una secta destructiva de la que escaparon años atrás.

Aunque lo que no está tan claro es que se tratara de una secta, y mucho menos destructiva. Así al menos lo ve Aaron, que sólo recuerda las cosas buenas del tiempo que pasó de niño en la comunidad. Y el hecho de que su hermano jurara y perjurara que la secta pensaba realizar un suicidio colectivo y que 10 años más tarde todos sigan vivitos y coleando no ayuda precisamente a quitarle la idea de que en este caso cualquier tiempo pasado fue mejor.


Y Aaron está tan deprimido que a su hermano no se le ocurre otra cosa que ceder a sus deseos y llevarle de visita a su antiguo hogar, donde aún vive la misma gente, gozando encima de tan buena salud que incluso parece que el tiempo no ha pasado por ellos.

A ver, cuando una persona que te ha acusado de pertenecer a una secta destructiva (y que todos sus componentes masculinos están castrados) reaparece, la reacción lógica yo diría que es montar en cólera, ¿no? Pues no este grupito. La comunidad acoge a Aaron y a Justin con cariño. Mucho cariño. ¿Demasiado cariño?

Si creen que saben cómo continua la película créanme, hay una gran posibilidad de que se equivoquen. Porque cuando uno piensa que le ha cogido la medida a la historia todo cambia, entrando en un terreno mucho más extraño pero igual de fascinante. Tan extraño y tan fascinante que servidor cierra la boca, emplazándoles a que lo vean con sus propios ojos (y con la mente abierta; no es que sea un mal giro, simplemente es que la trama pasa a ser otra cosa).


Lo que sí puedo comentar es que "The Endless" tiene muchos puntos con común con "Resolution", la ópera prima de este dúo de directores. No sólo porque ambos recuperan los papeles que hicieron en aquella cinta (un simple cameo en aquel caso, pero sí, son los mismos personajes) sino porque aunque no es imprescindible haber visto "Resolution" para disfrutar la película que nos ocupa, quienes lo hayan hecho desde luego que apreciarán la conexión entre ambas citas. Y de nuevo, hasta aquí puedo leer.

En un momento en el que las películas se acogen cada vez más a fórmulas preestablecidas, que visto el trailer o escuchado el punto de partida todo es terriblemente convencional, es de aplaudir que haya propuestas como "The Endless" que juegan con el espectador y le invitan a vivir una experiencia en la que cualquier cosa es posible. Tanto si les gusta el resultado final como si no (para mí es una peli de notable), lo cierto es que al menos nadie puede decir que sea aburrida, ya que te pasas todo el tiempo tratando de adivinar qué va a pasar a continuación e intentando unir los puntos.


Si a esto le sumamos algunos golpes de humor tan sutiles como logrados y una historia de amor fraternal sobre dos fracasados que necesitan aprender a comunicarse, la conclusión es que "The Endless" se trata sin duda de los grandes títulos de la temporada en el fantástico.

El punto de partida es una secta. Estaba claro que no podía ser mala...